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Archive for the ‘lactancia’ Category


Creciendo Juntos convoca su segundo concurso de fotografía de Lactancia Materna, con motivo de la Semana de la Lactancia Materna (02/08 de Octubre 2011) con la colaboración de La Junta de Castilla y León y el Ayuntamientob de Zamora.

Además, con motivo de este concurso se organizará una exposición del 03 al 7 de Octubre, que tendrá lugar en la Sala de Exposiciones de la Alhóndiga, Zamora; para exponer Las 10 fotos finalistas.

BASES DEL CONCURSO:

I. TEMAS CON LOS QUE SE PUEDE PARTICIPAR:
La lactancia materna, fotografías que reflejen la lactancia materna.

II. LAS FOTOGRAFIAS:
a. Deben ser originales e inéditas, es decir, que no hayan sido divulgadas con anterioridad, ni presentadas a otros concursos.
b. Deberán enviarse en formato electrónico al correo de la asociación: creciendojuntos@gmx.es,
c. Las fotografías deben ser archivos JPG.
d. Deben tener un tamaño mínimo de 1.024 x 1.024 píxeles.
e. El peso del archivo no debe pasar de un máximo de 5 Megabytes (Mb).
f. Las fotografías seleccionadas se publicarán en el calendario 2012 que editará Creciendo Juntos.
g. En caso de recibir dos fotografías parecidas del mismo concursante, la organización del concurso decidirá cuál de ellas será admitida.
h. Máximo 3 fotografías por concursante.
i. Las fotografías quedarán en poder de la organización del Concurso, que las podrá utilizar para fines de promoción de la lactancia materna.
j. Los participantes que no cumplan con cualquiera de los requisitos indicados en esta convocatoria serán descalificados automáticamente.

III. REQUISITOS:
a. Puede participar toda persona mayor de 18 años.
b. Ningún miembro del jurado ni sus familiares podrán optar a premio.
d. En el correo electrónico adjunto a las fotografías constará:
1. El nombre del concursante, dirección y teléfono de contacto,
2. Nombre de la madre/padre y el niñ@, y edad del mism@.
3. Autorización de la madre/padre que aparece en la fotografía, aceptando las bases del concurso y autorizando a ser editada en el calendario 2011 de Creciendo Juntos en caso de ser elegida su foto.
4. Rellenar la autorización que facilitamos al final de las bases para la autorización de la reproducción de las fotografías.
5. Si se desea pueden enviar también un relato contando su experiencia con la lactancia materna.

IV. PLAZO DE PRESENTACIÓN:
El concurso comienza el 15 Julio de 2011 y finaliza el 20 de septiembre de 2011.

V. FALLO DEL CONCURSO:
a. El Jurado está compuesto por: Purificación Pérez Garcia, Pediatra; Candelas Fernandez , Matrona. Óscar Barrios, Diseñador Gráfico. Rocío Vega, Fotógrafo y representante de la Asociación Creciendo Juntos. Votación popular a través de Facebook: debes hacerte fan de la página y luego hacer click en el “me gusta” de la foto https://www.facebook.com/media/set/?set=a.232832606755823.54825.116420291730389&l=76b5d65b58
b. Los nombres de los ganadores del concurso se publicaran en los medios disponibles en la asociación, blog principal y perfil del Facebook.
c. Se avisará personalmente con antelación a todos los premiados.
c. En el caso de no conseguir ponernos en contacto con la persona premiada, el premio pasará al siguiente concursante seleccionado.
d. La entrega de los premios se realizará en la inauguración de la exposición fotográfica, en el Salón de Actos de la Alóndiga, para la que convocaremos a los ganadores a la entrega de premios y a la posterior inauguración.
e. En el caso no poder acudir a recoger el premio, Creciendo Juntos se compromete a envíarlo a su destinatario en la mayor brevedad posible.

VI. PREMIOS:
a. Hostal Trefacio, fin de semana con desayuno.
b. Hotel AC Cena romántica para dos personas antes del 31 de Diciembre de 2011.
c. Casa del agua, circuito de spa para dos personas.
d. Restaurante Sancho, cena romática para dos personas.
e. Tienda Anonima, complemento mujer.
f. Tienda Hache, complemento hombre.
g. Tienda tioccha, 15% de descuento durante 3 meses en cada compra de ropa de niños/as que haga.
h. Libreria Miguel Nuñez, lote de libros -cuento desde 1 año a niños lectores.
i. Premio especial Mimei: “portabebés y Lactancia”, para aquella foto que verse sobre la lactancia materna y cómo los portabebés nos ayudan. Pouch elástico reversible.
j. Costuras no corazon shop, regalo especial.
k. Toy Planet, lote de juguetes para niños de 0 a 3 años.
l. 12 participaciones (una por foto) en el calendario 2011 que publicará la asociación Creciendo Juntos para dicho año.

VII. FORMA DE ENVÍO Y DIRECCIÓN DE CONTACTO:
a. Todas las fotografías deben enviarse al correo electrónico de la Asociación Creciendo Juntos: creciendojuntos@gmx.es
b. En caso de necesitar más información pueden escribir un correo electrónico o llamar al telefono: 619 016 497

VIII. ACEPTACIÓN DE LAS BASES Y OBSERVACIÓNES:
a. La participación en el concurso lleva implícito el conocimiento y la aceptación de estas bases.
b. Las obras que no cumplan los requerimientos de estas bases quedarán excluidas del concurso.
c. El jurado se reserva el derecho de descartar aquellas fotos que no reúnan unos requisitos mínimos de calidad, impresión, o de ajuste a la temática del concurso.

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Via Bebés y Más.

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Una de las primeras barreras con que se encuentran muchas madres, y por ende, también los hijos, son las grietas que aparecen en el pezón de algunas madres que dan el pecho a sus bebés.

Normalmente aparecen los primeros días cuando la técnica no es del todo adecuada (la posición del bebé no es correcta), si la mamá utiliza jabones, detergente en la ropa u otros compuestos químicos agresivos o si se utilizan cosméticos hechos a base de alcohol con glicerina o bien por una combinación de varios de estos factores, siendo la causa más habitual la posición del bebé.

Conociendo las causas es posible prevenirlas, ya que si se eliminan o minimizan los factores desencadenantes, el problema no se originará o, como mínimo, conoceremos las posibles soluciones y podrá prevenirse un empeoramiento de las mencionadas grietas.

Qué son las grietas

Las grietas en los pezones son heridas, cortes muy finos que en ocasiones no se ven, pero que ocasionan mucho dolor cuando el bebé empieza a mamar. La piel se agrieta como lo hacen nuestros labios y nuestras manos cuando hace frío y la zona queda muy sensible, transformando algo que debería ser placentero en un momento que las madres no desean que llegue, con tal de evitar el sufrimiento.

Hay varias estrategias que pueden ayudar a prevenir las grietas si aún no se han producido y que son útiles para solucionarlas si ya han aparecido:

Lo primero, un buen primer agarre

Una de las razones de que muchos bebés se cojan mal al pecho es que no se les haya permitido mamar durante la primera hora de vida o que se les haya separado de su madre antes de haber hecho la primera toma.

Los bebés nacen preparados para succionar y se ha visto que, si al nacer se les deja encima del pecho de su madre, son capaces de reptar y moverse hasta llegar por sí solos al pecho y empezar a succionarlo. Unos tardan más y otros menos, pero normalmente, dentro de las primeras dos horas, lo hacen todos.

Si se separan madre e hijo o incluso si se introduce algo en la boquita del bebé (una sonda, un dedo, una tetina, un chupete…) cabe la posibilidad de que el bebé haga una impronta oral con lo que le ha entrado en la boca y trate de mamar, no como sabe de manera innata, sino como acaba de aprender al notar algo en la boca. En tal caso, lo más probable es que se agarre mal al pecho y que empiecen los problemas. Por ello se insiste en que, si el bebé está sano, se permita el contacto continuo, piel con piel, con la madre, al menos hasta que haga la primera toma.

Valorar la postura y el agarre del bebé

Dado que una mala posición a la hora de mamar es la principal causa de que dar el pecho duela y de que se hagan grietas lo primero que debe hacerse es valorar la postura del bebé.

En primer lugar hay que ver cómo está posicionado su cuerpo con respecto a la madre. Durante toda la vida hemos visto a niños tomando biberón tumbados boca arriba sobre el brazo de nuestra madre. Esto hace que muchas madres cojan de la misma manera a los bebés, con una diferencia: en vez de recibir el alimento con un biberón desde arriba lo reciben con el pecho desde el lado. Esto hace que los bebés tengan que girar la cabeza para comer, haciéndolo todo más dificultoso (algo muy simple de comprender si tratamos de comer sentados en una silla de lado y girando la cabeza para orientarnos hacia el plato y el cubierto).

La postura ideal, por lo tanto, es aquella en la que el bebé venga de cara hacia el pecho, es decir, que todo su cuerpo esté orientado hacia la madre, casi barriga con barriga.

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Los niños que toman biberón apoyan su cabeza en la zona de flexión del brazo, por eso si se colocan así quedarían probablemente algo alejados del pezón y tendrían que “tirar” del pecho hacia sí para poder mamar correctamente. Al forzar la posición del pecho el agarre no es adecuado y puede producir dolor y grietas. Lo ideal es que el niño esté en un punto del brazo tal, que en condiciones normales, sin tocar el pecho, el pezón apunte a su nariz. De este modo, con sólo aproximarse y abrir la boca el bebé podrá agarrarse al pecho dejando el pezón en la parte superior de la boca, que es donde debe quedar.

La boca debe quedar bien abierta antes de cogerse. Si la abre poco es muy probable que coja sólo el pezón y que empiece a ordeñarlo (y eso duele mucho), llegando a dañarlo si lo hace a menudo. Por esta razón se recomienda tocar un poco la nariz con el mismo pezón, para que el bebé empiece a abrir la boca poco a poco. Si no le dejamos cogerse en el momento, la abrirá cada vez más (mientras cabecea). En el momento en que veamos que la tiene bien abierta: ¡plas! (teta p’adentro), a la vez que apretamos un poco a nuestro bebé contra el pecho, para que le cueste echar atrás (con lo que mamaría sólo del pezón), pero sin presionar en su cabeza, ya que les molesta y se suelen desenganchar del pecho.

Hay ocasiones, sobretodo en los primeros días, en que se combinan situaciones potencialmente “peligrosas”, como sería que la madre tuviera un pezón grande y el bebé una boca pequeña. En estos casos hay que estar aún más pendiente del agarre, ya que los bebés pueden tender a agarrarse sólo del pezón. Lo bueno de este potencial problema es que se soluciona solo, pasando unos días, cuando el bebé crece un poco, con él su boca y cuando es además más experto en el arte de succionar.

Evitar el uso de tetinas y chupetes

El pecho debe succionarse llegando a él con la boca bien abierta, las tetinas y los chupetes, en cambio, se suelen agarrar con la boquita más bien cerrada. Además, el mecanismo de succión del pecho es muy diferente al modo de tomar leche en un biberón con las tetinas tradicionales, en que el bebé no tiene que hacer nada especial para que la leche caiga, sino más bien al contrario, aprender a detenerla para que el flujo no sea continuo.

Si un bebé aprende a poner la lengua en el agujero de la tetina para detener la leche y pretende hacer lo mismo cuando va a mamar del pecho (“mira mamá, qué he aprendido”), lo único que conseguirá será sacar el pecho de la boca, una y otra vez. Si encima cierra la boquita para coger el pecho tal y como coge un chupete, lo más probable es que acabe agarrándose mal y provocando grietas.

No lavar los pechos

Hace unas décadas los pechos se lavaban después de cada toma y a las madres se les decía que se pusieran gasas estériles para evitar que la piel se llenara de gérmenes que luego fuera a chupar el bebé. Esto, que además era un auténtico suplicio por ser innecesario, hacía que la piel del pezón quedara seca, tanto, que lo más fácil era que se agrietara.

Ahora se recomienda todo lo contrario, una ducha diaria y listo, sin jabón siquiera.

No aplicar cremas ni lociones en el pezón

A menos que haya algún problema que lo indique, no hay que aplicar ninguna loción ni crema en la areola. Nada de nada. Los tubérculos de Montgomery, que son los granitos que se aprecian a simple vista en la areola, segregan una grasa que lubrifica la misma para proteger de las agresiones externas. Si encremamos la zona estamos impidiendo que hagan su función natural.

Utilizar discos de lactancia adecuados

Utilizar discos absorbentes de lactancia que no irriten. Recuerdo que a Miriam se le pusieron de todos los colores una vez que compramos unos algo más baratos, teniendo que tirarlos para volver a los de siempre. Puede ser buena idea utilizar unos de tela, que son lavables y por lo tanto reutilizables.

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Gran iniciativa, una entrevista a Carlos Gonzalez por diferentes padres, las preguntas y respuestas no tienen desperdicio! muchas gracias por esta iniciativa!!

del blog mamavaca

Pues si, este hombre es más rápido que un rayo y ya nos ha respondido a todas nuestras preguntas. Desde aquí ( aunque no me vaya a leer ), quiero darle las gracias por haber accedido a participar y haber contestado todas las preguntas.

También quiero darle las gracias a Teta Reina, porque ella es mi ” enlace “secreto. Sin ella, no se como me las habría apañado para contactar con Carlos González. Además, en su blog, podréis encontrar más preguntas y respuestas muy interesantes….

Y no me puedo olvidar de daros las gracias a todas/os los que habéis participado con vuestras preguntas, sin vosotras/os el experimento no habría funcionado.

Por último, también quería agradeceros a todas las que habéis compartido este experimento en vuestros blogs: Ana de Creciendo con David, Misteriosa de Los que vamos contra corriente, el MundobebesBlog y a María de Galleta de hierro ( disculpadme si me dejo a alguien, últimamente no doy abasto con mi lectura de blogs…)

Así que, no me enrollo más, que ya parezco Pedro Almodovar en la entrega de los Oscars!!!!

Ana pregunta:

Mi pregunta para Carlos: ¿Por qué crees que, mientras métodos como el de Estivill son seguidos a pies juntillas, sin buscar en que se fundamenta, ni estudios, ni estadisticas, ni siquiera una triste referencia bibliográfica, los profesionales y padres que defendemos la crianza natural tenemos que fundamentar y basar en estudios todo aquello en lo que defendemos? ¿Como se ha llegado al absurdo de que hay que defender y “justificar y respaldar” lo natural y en cambio no se exige esto mismo para lo arbitrario, lo que es así solamente porque X persona lo dice?

Bueno, no creo que sea tan así. Aunque el libro de Estivill no trae bibliografía, esa bibliografía sí que existe: los niños se despiertan menos (o, más exactamente, llaman menos a sus padres por la noche) con su método. Y aunque yo intento explicar la conducta de los niños basándome en estudios científicos (o en hipótesis cientificas verosímiles), también explico en mi libro mis creencias y convicciones morales, que no tienen ni pueden tener demostración científica.

Suu pregunta:

Me encuentro embarazada de casi 7 meses y tengo una hija lactante de casi 18. Cuando la doy el pecho por la noche siento que me da repelús, no me duele, pero siento como si me molestara el hecho de estar dándola el pecho y estoy pendiente de que acabe. Esto me ocurre sobre todo con el pecho izquierdo y por la noche, ¿por qué me ocurre esto? ¿cómo es posible que por la tarde no tenga estos sentimientos? ¿Y por qué siempre en el pecho izquierdo y no siempre en el derecho?

Pues la verdad, no sé. Si te ocurriese con los dos pechos, tal vez pensaría que tu cuerpo está empezando a mandarte el mensaje de que vayas destetando a la mayor, lo que tampoco es ningún demérito. En la naturaleza, las madres no dan necesariamente el pecho hasta que la cría no quiere más; muchas madres animales niegan el pecho a ciertas edades, y no siempre con buenos modos. Y puesto que los animales ni usan calendarios ni piensan, no puede ser que razonen “mi hijo tiene x meses, es hora de destetarle”; debe haber algo físico que hace que la lactancia ya no le resulte tan agradable como antes.

Ahora bien, nada de eso explicaría que fuera el pecho izquierdo y no el derecho. Y si dices que tampoco es dolor, pues la verdad no entiendo qué es lo que te pasa. En todo caso, no estás obligada a dar el pecho, ni por la noche ni por el día, ni el izquierdo ni el derecho.

Onavis pregunta:Que opina de la gran cantidad de blogs sobre maternidad que existen actualmente? Lee alguno? El hecho que la mayoría difundan un modo de crianza natural cree que es señal de un cambio de tendencia en la sociedad? 

Pues no, no suelo leer blogs. ¡No haría otra cosa en todo el día! Y sí, creo que hay un cambio de tendencia en la sociedad, pero un cambio aún muy pequeño.

Leia Organa pregunta:

¿Tuviste que examinarte diariamente por tu forma de educar y criar a tus hijos cuando comenzaste con este tipo de crianza, como lo tiene que hacer toda madre que se enfrenta al método natural de crianza? ¿Opinas de las nuevas generaciones, estamos demasiado polarizadas?

¿Por “examinarte” te refieres a que yo mismo hacía “examen de conciencia”, o a que otros “me examinaban”? En realidad, creo que ninguna de las dos cosas. No me pareció especialmente difícil criar a mis hijos; yo mismo había sido hijo antes de convertirme en padre. Todavía recuerdo qué hacían mis padres, y cuáles de las cosas que hacían me gustaban y cuáles no.

LadyA

mi pregunta sería si ha tenido alguna vez la oportunidad de debatir cara a cara con Eduard Estivill acerca de las diferentes corrientes de crianza actuales. 

Pues no. Una vez participamos en un programa de radio, pero fue muy cortito y ni siquiera estábamos “cara a cara”, porque estábamos en distinta ciudad.

La mama de una bruja pregunta:

a mí me gustaría saber cómo le surgió todo este tema de la crianza natural, de la lactancia prolongada,… cuando es tan poco habitual y cuando la mayoría de los pediatras se centran sólo en temas más “médicos” 

Ya en primero de medicina tuve un profesor de prácticas de anatomía que nos echaba discursos a favor de la lactancia materna. Y un verano que frecuenté la biblioteca (la Central de Cataluña, la de la calle del Carmen, con sus imponentes bóvedas góticas), no recuerdo si el verano antes o el verano después de primero de medicina, ojeé un libro de psicología infantil (jamás recordaré cuál), donde decía bien claro que a los niños conviene cogerlos en brazos, pese a la errónea y extendida creencia contraria. Y en el libro de texto de pediatría de Nelson, que era (y sigue siendo) el texto fundamental de la materia, decía bien claro que si tenías algún problema con la lactancia contactases con La Leche League, y años después contacté…

Misteriosa pregunta: (miles de millones de GRACIAS por decidirse a escribir unos libros tan amenos que tanto me han abierto los ojos).

Usted critica abiertamente a compañeros de profesión, en un gremio altamente corporativista. ¿Ha tenido problemas (desprecios, ninguneos, etc), por tener una visión tan diferente de “la norma” y decirlo sin tapujos? ¿Le han puesto zancadillas en su carrera? 

No, para nada. Creo que eso del corporativismo de los médicos es una leyenda urbana. Los médicos nos pasamos la vida criticando o desmintiendo ideas propuestas por otros médicos, así es como funciona la ciencia. Yo no critico a personas (y si lo he hecho, o parece que lo he hecho, pido disculpas), sino ideas, y ningún científico se enfada porque otros critiquen sus ideas.

Y por último: ¿Cómo se siente al ver que tantos padres nos decidimos a seguirle? ¿Orgulloso? ¿Confundido? ¿Animado a seguir? ¿Preferiría no haber abierto la caja de Pandora o más bien lamenta que nadie lo haya hecho antes?

La caja de Pandora contenía todos los males del mundo, así que seguro que no la he abierto. Y por supuesto que alguien lo ha hecho antes, mucha gente lo ha hecho antes. No sólo miles de millones de personas a largo de siglos y de milenios han criado a sus hijos; es que también han escrito libros sobre el tema. Yo sólo soy un divulgador, he intentado hacer llegar a más gente, en un lenguaje más asequible, las ideas de Bowlby (y de algunos otros). En El acercamiento a Almotásim, Borges fabula que cada palabra de sabiduría o bondad escuchada al vuelo en un mercado o en un campamento de caravaneros no es más que el eco o el reflejo mil veces distorsionado de las enseñanzas de Almotásim, enormemente (¿infinitamente?) sabio y bondadoso. Del mismo modo, muchas veces he tenido la sensación de que cada cosa buena o sabia que leía sobre los niños venía en último término de Bowlby.

Pienso que la mayoría de los padres que creen seguirme no me están siguiendo. Es decir, no es que iban a dejar llorar a su hijo y gracias a mi libro lo cogen en brazos. Creo más bien que lo hubieran cogido en brazos igualmente, o que hubieran intentado dejar llorar un día pero no lo habrían podido resistir. Algunos me dicen “ leí tu libro durante el embarazo, y eso cambió mi forma de ver a los niños”, pero creo que fue más bien el embarazo y la maternidad lo que les cambiaron. Creo que, en la mayoría de los casos, mis libros sólo han servido para que los padres “salgan del armario”, para que hagan con orgullo lo que de otro modo tal vez habrían hecho a escondidas.

María pregunta:

¿Como afecta a quedarse embarazada seguir dando el pecho?¿Resulta más complicado? 

¿“Complicado” en qué sentido? ¿Que es difícil quedarse embarazada? Bueno, no me extenderé que ya se ha dicho en muchos sitios, desde luego la lactancia dificulta al principio el embarazo, pero con el paso de los meses el efecto disminuye, y a la larga todas las madres se quedarían embarazadas antes del destete. ¿Que es complicado estar embarazada mientras se da el pecho? Bueno, dependerá de los casos. Para unas, dar el pecho y llevar un embarazo al mismo tiempo puede ser complejo, difícil, cansado o estresante. Pero también podría hablarse de lo complicado que es trabajar y estar embarazada, o cuidar un hijo (¡o varios!) y estar embarazada, o ir a esquiar y estar embarazada…

Silvialina pregunta:

desde que nació mi hija pequeña hace 11 meses no he conseguido resolver una duda. Al final del embarazo di positivo en toxoplasmosis, mi hija desde entonces ha estado en tratamiento y todo ha ido genial excepto por un susto que nos dio en una ecografia la aparición de una calcificación cerebral, que gracias a Dios a mi hija no la afecta para nada. El tratamiento lo hemos tenido que suspender porque la medula cada vez esta mas resentida y la cuesta recuperar los neutrofilos. Y después de este rollo que os he contado, mi pregunta esta relacionada con la lactancia materna y el posible beneficio en mi hija de la misma. No se si mi leche la ayuda en sus defensas contra este parasito o no; y a parte tampoco se si los datos en la Igg están influenciados por la lactancia o no tiene nada que ver.
Yo estoy convencida en que la lactancia esta ayudando mucho a mi hija pero cuando pregunto a lo medicos no lo dan ninguna importancia, a parte de no saber resolver mis dudas al respecto 

Desde luego que la lactancia es buena para tu hija, como para todos los niños, pero no creo que la ayude especialmente con el toxoplasma, ni que afecte a los resultados de laboratorio. Simplemente habrá que seguir el tratamiento que os digan, independientemente de que tome el pecho o no.

Ana Cardenas pregunta:

alguna vez me han preguntado si es posible hacer donación de ovulos dando el pecho,y no he sabido que contestar porque no se hasta que punto las hormonas del tratamiento que hay que pincharse pueden afectar al niñ@. 

No, esas hormonas no pueden perjudicar al bebé. Teóricamente sí que podrían disminuir la producción de leche.

Y la otra es,si todos sabemos que la L.M es recomendada minimo hasta los dos años …porque en mi centro de salud las pediatras al año van convenciendo a los padres de que le vayan quitando “la teta” y que a los 6 meses se vaya acostumbrando a dormir solito en su cuarto y nada de dar el pecho cuando lo pida por la noche… que puedo hacer ante esto? es denunciable?

Los médicos muchas veces hacemos en la práctica cotidiana cosas que no son las que recomiendan los expertos ni enseñan los libros de medicina. Se dan antibióticos innecesarios, se hacen diagnósticos dudosos, se recetan medicamentos inútiles… Y si esto ocurre con los aspectos estrictamente “médicos” de la profesión, con lo que se supone que un médico debe estudiar, pues mucho más con cuestiones que no son “médicas” (es decir, no se refieren al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades). En cuestiones de crianza, muchos profesionales simplemente recomiendan lo que recomienda la mayor parte de la sociedad, o lo que recomendaba la sociedad cuando ellos tuvieron hijos. Sus consejos son similares a los que te dará tu suegra o tu peluquera.
Por supuesto que no es denunciable, no es ningún delito, y ya bastante sobrecargados que están los tribunales. Y, aunque fuera denunciable, no sería bueno denunciarlo. Sólo te convertirías en la mala de la película. No quieres ser la que envió a un médico a la cárcel, ni siquiera la que provocó que a un médico lo convocaran al despacho del director para echarle un sermón. Lo que te interesa es que ese médico cambie de opinión, y eso jamás se consigue por las malas.

Onenoe pregunta:

¿Qué opina Carlos González sobre el hecho de que no se estudie nada o apenas nada sobre la lactancia materna en la carrera de Medicina o de Enfermería? ¿Qué formación recibió él al respecto en la facultad? Ojalá que personas como él consigan que l@s futur@s pediatras y enfermer@s de pediatría este país se formen y se reciclen en el tema de la lactancia ya! 

Yo recibí 10 minutos de clase sobre lactancia materna. Hoy en día, en muchas facultades y escuelas de medicina o enfermería, la lactancia está mucho más presente. De todos modos, pensemos que difícilmente la formación podrá ser mucho más larga. Un médico tiene que estudiar muchas más cosas; si dedica 20 horas a la lactancia materna, ¿cuántas horas a la tuberculosis, a la insuficiencia mitral, al reflujo vésico-ureteral, a la anemia megaloblástica, al neuroblastoma…? ¡Tenemos que acabar la carrera antes de jubilarnos!

Otra pregunta que me gustaría hacerle es si se ha incrementado el porcentaje de mujeres que amamanta en estos últimos años, a mí así me lo parece…

Sí, claramente la lactancia materna ha aumentado. Poco el número de mujeres que inicia la lactancia (que siempre fue alto), pero mucho la duración media de la lactancia. Se puede hacer un experimento: qué cada una compare cuánto dio el pecho ella y cuánto dio su madre.

Y finalmente, es curioso que a las que damos pecho se nos suele llamar gitanillas, je, je (siempre con la teta fuera) y me parece que las mujeres de esta etnia ya no dan pecho en su mayoría. ¿Es esto así? Además leí algún estudio que decía que actualmente la mayoría de mujeres que da el pecho es la que tiene más formación. ¿Qué le parece este hecho cuando hace apenas un siglo existía la figura del ama de cría?

No conozco estudios y estadísticas, pero varias personas que conocen el tema me han dicho que, en efecto, entre los gitanos la lactancia ha bajado muchísimo, al menos en algunas zonas. Probablemente debido a los intentos bienintencionados de repartir leche gratis desde servicios sociales y centros benéficos.
Por supuesto hay gente que necesita ayuda, pero nunca hay que dar leche gratis. Si una madre es tan pobre que no tiene dinero para darle a su hijo el biberón, págale el alquiler de la casa, o la factura de la luz, o regálale ropa o comida, pero no le regales leche para el biberón.

Muchos cambios sociales siguen un ciclo. Primero lo hacen los ricos, porque es nuevo y caro y da prestigio. Luego lo hacen las clases medias, que quieren ser como los ricos, y finalmente los pobres, que quieren ser como la clase media. Y finalmente, los ricos dejan de hacerlo, a veces porque se descubre que es perjudicial y los ricos están mejor informados, o simplemente porque, como ya lo hace todo el mundo, ya no es elegante. Ha pasado con el tabaco, por ejemplo. O con el turismo de soy y playa; los ingleses que hay hoy en nuestras playas no son de la misma clase social que los ingleses que venían hace ochenta años.

Durante siglos, en gran parte de Europa, las mujeres ricas no daban el pecho. Era una cuestión de estatus. Flaubert lo explica muy bien en Madame Bovary, ambientada en la época en que esa moda había pasado de la aristocracia (que podía permitirse tener una nodriza 24 horas en el palacio) a la pequeña burguesía, que enviaba a sus hijos al campo durante meses o años, internos en casa de una nodriza que no les prestaba mucha atención. Tras el destete, iban a recoger a los que habían sobrevivido y se los llevaban de vuelta a la ciudad.

Madre de Mellizos pregunta:

Sinceramente cree que la lactancia artificial influye negativamente en el desarrollo del Coeficiente Intelectual del bebé? Si fuera cierto, no cree que los fabricantes de Leches de Inicio o Continuación reforzarían sus fórmulas (aunque solo fuera para publicitarse como la mejor)? 

Ya lo han hecho. Casi todos los fabricantes tienen leches enriquecidas con taurina, o con PUFA, leches “plus” o “forte” o “plus forte”, leches que contribuyen a “la correcta maduración y desarrollo del Sistema Nervioso Central y la retina” o son “de gran importancia en el desarrollo y maduración de las estructuras cerebrales”, o pueden “Estimular su Sistema Nervioso Central” o que “que contribuyen a favorecer el desarrollo auditivo y visual” (y si buscas cada una de estas frases, con comillas y todo, encontrarás la leche en cuestión).

Me parece probable que la lactancia artificial influya en el desarrollo intelectual. Pero en todo caso la influencia es pequeña, sin apenas influencia práctica, y muy difícil de demostrar: no hay ni se pueden hacer estudios aleatorios; hay muchos factores involucrados además de la lactancia y curiosamente algunos de los estudios que indican ese efecto están subvencionados por la industria láctea. Por ejemplo, este estudio de Lucas, quizás el mejor y más demostrativo, subvencionado por Farley (Heinz): ver articulo.

En el caso de Parto Múltiple, la madre puede amantar con estrés o nerviosismo, en estos casos, no resultaría más beneficioso para los bebés una lactancia artificial calmada y compartida con el padre?

Creo que la madre puede dar el pecho, si quiere, y dar el biberón, si quiere. Y si una madre tiene estrés o nerviosismo, también tiene derecho a dar de mamar, si quiere.

Nunca he tenido gemelos, pero tener los hijos de uno en uno ya puede causar suficiente estrés y nerviosismo, así que supongo que cualquier madre de gemelos estará, en ciertos momentos, al borde de un ataque de nervios.

Anónimo pregunta:

Yo en la actualidad trabajo en una antigua casa de niños, la verdad es que se usa el método estivil pero algo”modificado” ya que no creo que nada llevado al extremo sea positivo, pero ahora que estoy deseosa de tener ya mi primer hijo(que está tomándose su tiempo) me encuentro en la encrucijada de trabajar en un modelo pero sentir que quiero otra cosa para mi hijo, ¿cómo hacerlo sin que sea demasiado contradictorio? ¿cómo digo que las directrices del centro( y ojo que se respeta a los niños, sus tiempos y necesidades y todo con muuuucho cariño) no es lo que quisiera para mi hijo? ¿ cómo compatibilizo ambas cosas? Necesito una visión externa y profesional. 

Cualquier persona que trabaja con niños siente la diferencia entre cómo trata a sus “clientes” y cómo trata a sus propios hijos. Yo, como pediatra, soy consciente de esa diferencia, y sólo estoy un ratito con cada niño. Lógicamente, una niñera o un maestro, que pasan muchas horas al día con esos niños serán muchos más conscientes de esas diferencias. A veces lamentas no poder prestar a tus “clientes” la misma atención que prestas a tus hijos. Pero, qué caramba, no puedes. No puedes físicamente, sobre todo en España, con esos absurdos 8 bebés por cuidador en la guardería (creo que es el récord en Europa occidental, en los países normales el máximo es 3 o 4). Y no puedes anímicamente, porque no son tus hijos, y tienes que poner barreras para no involucrarte demasiado, para no quedar atrapada en un vínculo afectivo sin futuro.

Así que tratarás a tus hijos lo mejor que puedas tratar a tus hijos, y tratarás a tus clientes lo mejor que puedas tratar a tus clientes, y sería maravilloso poderlos tratar a todos igual de bien, pero es imposible, y desde luego lo que no puedes hacer es tratarlos a todos igual de mal. Tus hijos tienen derecho a que no los trates como educadora, cuidadora, enfermera o pedagoga, sino como madre, y por tanto los vas a tratar mucho mejor que a los otros.

(Tal vez a alguien le haya sorprendido que yo hable de poner barreras con los niños a los que cuidas. Pero es así. Es un hecho, una necesidad psicológica. Todos lo hacemos, y lo tenemos que hacer, o nos volveríamos locos. Yo puedo preocuparme muchísimo por la enfermedad de un paciente, y un abogado puede dedicar horas a luchar por la libertad de un cliente. Pero no nos va a afectar tanto, no nos puede ni debe afectar tanto, como si fuera un ser querido el que estuviera en el hospital o en la cárcel. Muchas trabajadoras de guarderías cuidan a los bebés con infinito cariño, y si el tiempo lo permite los cogen en brazos, les cantan, les acarician, les besan, casi parecería que lo cuidan como a un hijo, que han establecido un vínculo afectivo. Pero no es así, han puesto una barrera mental, porque de lo contrario cuando ese niño se va de la guardería sufrirían tanto como la madre a la que le arrebatan un hijo. ¿Qué cuidadora de guardería llama por teléfono al cabo de unos meses, no digamos al cabo de unos años, a los padres de esos niños para preguntar por ellos, o habla con esos niños a los que tanto mimó cuando tienen ocho o doce años, o les felicita por sus cumpleaños o les invita a merendar? Cosas que sí haces, por ejemplo, con un sobrino. Tienes más relación afectiva con un sobrino al que sólo ves de vez en cuando que con un niño al que has cuidado ocho horas al día durante dos años. Una excepción eran, antiguamente, algunas nodrizas o niñeras que vivían en casa del niño y sí establecían un vínculo afectivo).

Misteriosa vuelve a preguntar:

Doy pecho a una niña de 3 años y pico (1 ó 2 veces al día, algún día nada, en fin); el otro día fui a donar sangre, en el análisis me salió que estaba un pelín baja de hierro. Cuando mencioné lo de la lactancia, el doctor me dijo que la lactancia aumenta las demandas de hierro, y por tanto ese día me recomendó no donar. Mi pregunta es: Si hubiera estado dentro de los márgenes permitidos, amamantando a un niño grande (no un bebé que entonces lo último que te apetece es ir a donar sangre), ¿puedo donar sangre sin problemas? ¿Existe algún sitio donde haya alguna documentación sobre esto? 

La lactancia no aumenta las demandas de hierro, sino que las disminuye (sobre todo al principio, por la ausencia de menstruación, que es por donde pierden hierro las mujeres).
Sí, dando el pecho se puede donar sangre, aunque por desgracia en España (lo miré hace años, ahora no tengo tiempo y no sé si lo han cambiado) dicen que no. Lógicamente no es razonable dar sangre poco después de un parto (cuando acabas de perder sangre), y por tanto sería lógico poner un límite en meses. Pero en vez de hablar de meses, dijeron “durante la lactancia”, sin duda pensando que nadie da el pecho más de tres meses. No saben que mucha gente lo da dos o tres años.

Enrique pregunta:

¿Doctor, ha pensado en algún momento en escribir libros incluyendo al padre seriamente en la crianza y la educación de su hijo/a? 

Ya lo he hecho. En Bésame mucho, que es el que habla de educación, salen un montón de padres (en mi libro sobre lactancia, por motivos obvios, sale más la madre). En general hablo genéricamente de “padres” salvo que esté diciendo algo que se aplica específicamente a la madre. Y en los ejemplos saco a veces padres y a veces madres.

¿Por qué usted, al igual que Eduard Stivill, se empeñan en escribir libros realizando afirmaciones con faltas de pruebas científicas?

En mis libros intento distinguir muy claramente los datos basados en pruebas científicas de las creencias que no son más que opiniones personales. Por ejemplo, en la página 136 de Bésame mucho dice “Anders filmó durante toda la noche a dos grupos de niños, de dos y nueve meses de edad, y observó que el 44 por ciento…”; eso es un hecho científico, y viene la referencia. En cambio, en la página 195, digo “no creo que los niños necesiten castigos para aprender”. No doy ninguna referencia científica, y claramente, con ese “no creo”, hago saber a los lectores que es una opinión y que ellos pueden creer otras cosas distintas.

¿Sabía que un bebé no busca una relación con su madre, sino una relación con quien le quiera y le proteja, independientemente de quien sea?

Por supuesto, el bebé, de acuerdo con la teoría del apego de Bowlby, establece una primera relación afectiva con una “figura primaria de apego”, que en la inmensa mayoría de los casos es la madre, pero también podría ser el padre, otro familiar, o incluso un cuidador en un orfanato.

¿Sabe usted que existe un objeto denominado sacaleches, que permite dar leche materna a los bebés a través del biberón, lo cual permite al padre o a otros seres implicarse en la crianza de sus hijos/as?

Sí, conozco en el sacaleches, y hablo de él en Un regalo para toda la vida. Pero no creo que el sacaleches sea necesario para que el padre se implique en la crianza de sus hijos. Un padre puede mecer, acariciar, dormir, cantar, vestir, bañar, cambiar, pasear, entretener, escuchar, hablar o instruir a su hijo sin necesidad de un sacaleches.

¿Ha leído alguna vez a Burton White; especialmente su libro “Los tres primeros años de su hijo”? Le recomendaría que lo hiciese antes de volver a publicar más libros.
(Y sobre todo recomendaría leer “Educar a niños y niñas de 0 a 6 años, de Maite Vallet).

Pues no, no los he leído.

¿Sabía que la lactancia artificial no genera problemas en los bebés, sino que lo que ocurre es que no impide que desarrollen problemas fisiológicos? Sí, digo fisiológicos, porque un bebé que no toma leche materna es más vulnerable a padecer enfermedades fisiológicas, pero de ningún modo problemas socio-afectivos.

El concepto de “enfermedad fisiológica” me suena un poco raro. Las enfermedades son patológicas, lo fisiológico es la salud.
Repetidamente he dicho en mis libros que el hecho de que la lactancia artificial produzca determinados problemas de salud no me parece muy relevante. No se da el pecho porque proteja contra la diarrea, ni se dejaría de dar si encontrasen otro método mejor de proteger contra la diarrea. La lactancia no es una medicina que el médico receta, sino una parte de la vida de la mujer, que ella tiene derecho a disfrutar. Nunca he dicho “dale a tu hijo el pecho, porque es lo mejor para su salud” y cosas parecidas. Ahora bien, el que el efecto de la lactancia sobre la salud no me parezca relevante no significa que no exista. Existe, y es muy grande, y la gente tiene derecho a saberlo. Encontrará por ejemplo una amplia revisión en este documento de la OPS:

Brujilla pregunta:

¿como se siente siente siendo un “guru” de la crianza con apego? 

Horrible. No me gusta ser gurú de nada, nunca he intentado serlo, y me atemoriza que algunas personas puedan considerarme como tal.

Alicia S pregunta:

¿De verdad un niño que muestra gran dependencia de su madre (mamitis) va a ser un niño independiente? Y si es así, ¿a qué edad empieza a notarse esa independencia?, cuando un niño tiene mamitis la gente no para de decirte que le estás haciendo dependiente, que cuando no estás está tan feliz pero llegas y se pone insoportable, etc…. 

Bueno, ese es el comportamiento normal de un niño pequeño: cuando no está su madre, a veces llora bastante, pero en general puede estar bastante tranquilo. Cuando vuelve su madre, la busca y se pega a ella. Empezarás a notar su independencia… con el tiempo.

Patri8 pregunta:

Muchas madres tenemos la “desgracia” de tener que estar siempre inventando, luchando, buscando la forma de que nuestros bebes no dejen el pecho prematuramente ( a los 5 meses, por ejemplo)¿qué cosas hacen diferentes esas madres, cuyos bebes adoran su pecho? Quiero decir,¿esto puede ser más un problema de actitud de las madres o la cuestión recae sobre los hijos?

 

¿Se refiere a un niño que toma pecho y biberón, y cada vez toma más biberón y menos pecho?
Porque no creo que un bebé que toma lactancia materna exclusiva deje el pecho, a menos que esté enfermo. Y, evidentemente, perdería peso rápidamente, si dejase el pecho. Lo que hay es muchos bebés que a partir de 3 meses no necesitan mamar tantas veces o tanto tiempo como antes, pero eso no significa que mamen menos, sino que maman muy deprisa. Siguen engordando, y no hay que hacer nada para que mamen más (¡se enfadan!).

Val pregunta:

Tengo un hijo de ocho meses que desde el día que nació tomó la teta perfectamente, pero desde la segunda semana de nacido le diagnosticaron reflujo esofagástrico y le recetaron fórmula, sin embargo yo seguí dándole teta y lo disfrutábamos mucho. Hasta los cinco meses y medio, tomó biberón y teta, pero un día simplemente no quiso más teta y de ahí no he podido convencerlo de volverla a agarrar. Será que se autodestetó a los cinco meses y medio o que pasaría? puedo hacer algo para relactarlo o será que si él no quiere ya no tiene sentido? 

Vale, esto sí que es lo que decía antes. Ha dejado el pecho porque tomaba más biberón. Si no, no habría dejado el pecho. Para ralactarlo, habría que sacarse leche al menos seis veces al día, y esa leche dársela antes que la leche artificial, hasta conseguir producir unos 700 ml de leche al día. Y al mismo tiempo irle ofreciendo el pecho, que a lo mejor lo coge y a lo mejor no…

El problema aquí fue comenzar con los biberones. Un niño con reflujo no necesita fórmula para nada. Las “leches antirregurgitación” son inútiles, ni siquiera a un niño que ya toma biberón vale la pena cambiarle la leche para darle una “antirregurgitación”.

Ester Pregunta:

¿porqué un niño de 15 meses se despierta entre cuatro y diez veces por noche, la mayor parte de veces asustado, llorando, y cuesta mucho calmarlo?. A la teta en unos minutos se duerme de nuevo, pero dia tras día a ese ritmo mamá está agotadísima. 

Seguro que se despierta? No vayan a ser terrores nocturnos, que no tienen nada que ver con las pesadillas. En el terror nocturno, el niño no está soñando, ni se despierta, sino que está en la fase más profunda de sueño. Grita en sueños, llora en sueños, y puede moverse en sueños (está relacionado con el sonambulismo), pero no está despierto, y por eso “cuesta mucho calmarlo” (normalmente, el que ha tenido una pesadilla o simplemente se despierta y busca a su madre, se calma en cuanto lo coges). En el terror nocturno, el niño no se cama con sus padres porque no los ve, está dormido. Puede ser incluso que les rechace o les pegue, de forma automática, como quien se espanta una mosca.

Claro, no todas las veces que se despierte serán terrores nocturnos, porque un niño de esta edad normalmente se despierta varias veces, toma teta y se calma. Y si cuando se despierta está junto a la madre, no llora nada o casi nada. Tendrá episodios de los dos tipos.

En un terror nocturno, una vez comprobado que el niño no nos ve y no se calma con nuestro contacto, simplemente hay que esperar sin hacer nada, en unos minutos se les pasa. PEro si insistimos en “consolarlos” al final los despertamos, y entonces se quedan muy desvelados y les cuesta mucho volver a coger el sueño.

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Como siempre, artículos sumamente interesantes que encontramos en el blog de Sina.

Queremos agradecer a Inma Marcos que nos haya cedido este artículo para publicarlo en el blog de Sina.

Algunas madres llegan a la lactancia mixta sin necesitarlo, ya sea por ceder a la presión de las abuelas u otros familiares que están seguros de que el pequeño pasa hambre, ya sea por la falta de confianza de la propia madre en que es capaz de producir suficiente leche o por el mal consejo de algún profesional de la salud no reciclado en temas de lactancia materna.

Otras madres llegan a la lactancia mixta por necesidad, porque ha habido algún problema serio al inicio de la lactancia, el bebé ha perdido excesivo peso y necesita ese aporte extra por unos días.

En los dos casos es posible volver a producir toda la leche que necesita el bebé sin necesidad de dar leche de fórmula.

Las mamás que empezaron a dar suplemento por necesidad real deben primero solucionar y eliminar las causas que hicieron que la lactancia no fuera eficaz esos primeros días. Como por ejemplo una posición inadecuada, o la restricción del número y duración de las tomas, o el uso temprano de chupetes y tetinas.

Para conseguirlo sólo necesitas querer hacerlo, que tu hijo mame bien y tener la información adecuada.

Es importante saber…

Que la leche se produce al mismo tiempo que se mama. Funciona como un pozo sin fondo, cuanta más se extrae, más se produce. Entender esto es comprender que NO tiene sentido dar un biberón de “ayudita”, puesto que si tienes la impresión de que se ha quedado con hambre le vuelves a dar el pecho y vuelve a salir más.

Si están los pechos muy blandos y el bebé no para de mamar significa que está comiendo tanto que no da tiempo a que se acumule la leche, y que estás produciendo mucho. Si los pechos están muy llenos la leche sale más deprisa, si están blanditos la leche sale más despacio, pero saldrá toda la que necesite tu hijo.

La leche de fórmula proviene de la vaca, y tiene proteínas lacto-bovinas más difíciles de digerir para el bebé humano que la leche materna. Si le das un biberón de sólo 30cc, le quitará el hambre por dos o tres horas y va a dejar de mamar mucho más. Se sabe que los bebés que toman lactancia mixta acaban comiendo menos al cabo de 24h que los que toman lactancia materna exclusiva a demanda.

Succionar un chupete consume succión y disminuye el tiempo que el bebé pasa al pecho, con lo cual también disminuye la producción. Durante el proceso de relactación será mejor no usarlo. Si tu bebé lo chupa será preferible ofrecerle el pecho en todos aquellos momentos en que le hubieras dado el chupete.

El mecanismo para producir más:

Como produces la leche que das, para poder producir más tienes que dar más el pecho. Y como tu bebé tiene un tope, si no reduces la cantidad de leche de fórmula no podrá mamar más y  no subirá tu producción.

Por ejemplo, un bebé que pese 5 kilos está comiendo aproximadamente unos 750 ml. de leche total al día. Si su madre le dá 7 biberones de 90 ml., este bebé está tomando 630 ml. de leche de fórmula y su madre está produciendo sólo 120 ml. de leche al día.  Como al bebé no le cabe más leche, para que mame más has de darle menos leche de fórmula.

Para entender mejor cómo funcionan los pechos, si esa madre decidiera dejar de dar biberones de golpe, las 24 horas siguientes a tomar esa decisión su cuerpo sería capaz de producir los 750 ml. de leche, pero necesitaría que el bebe mamara más de 30 veces en 24 horas probablemente. Lo cual sería muy angustioso para madre e hijo, así que no es necesario hacerlo tan radicalmente.

Se puede hacer más deprisa o más despacio según la seguridad en sí misma que tenga la madre y cómo lo acepté el bebé.

Es posible reducir por ejemplo un biberón al día y de este modo en más o menos una semana habremos conseguido lactancia materna exclusiva, o bien se puede retirar un biberón cada dos días y tardar dos semanas en conseguirlo.

También se puede hacer reduciendo cantidad de leche. Por ejemplo darle 60ml. en vez de 90ml. de leche artificial en la mitad de las tomas. Al día siguiente se reduce a 60 ml.en la totalidad de las tomas. Según cómo acepte el bebé y cómo lo lleve la madr, se pueden esperar un par de días así o bien bajar al día siguiente a 30 ml. la mitad de las tomas. Si la mamá se siente segura y el bebé parece llevarlo bien se puede retirar al cabo de uno o dos días más el resto de suplemento.

Algunas madres con mucho miedo a que su hijo pase hambre necesitan hacerlo todavía más despacio y retiran sólo 30cc al día una vez cada dos días, pero de esta manera se puede reducir medio litro de leche de fórmula en un mes, con lo cual es lento pero muy válido.

Otras madres muy valientes deciden hacerlo mas rápido, en un fin de semana, aprovechando que pueden contar 100% con su pareja de esta manera:

Viernes por la tarde, la madre se coloca cómoda en un buen sofá, rodeada de cojines, libros, revistas, el mando de la tele, el teléfono cerca, el papá sirviendo bebidas y comidas apetitosas y a dedicarse a dar pecho cuantas más veces y más tiempo mejor. No hacer nada más, Cuando lleves dos o tres horas amamantando de un pecho a otro y tu bebé comience a desesperar le ofreces leche de fórmula toda la que quiera tomar. Se quedará dormido probablemente por dos o tres horas. Aprovecha y descansa, y cuando despierte vuelve a empezar. Con este intensivo la producción se dispara y el domingo por la noche tu bebé ya estará empezando a distanciar las tomas y no necesitando leche de fórmula tras el pecho.

Los estudios dicen que los bebés que duermen con su madre maman más veces por la noche y la lactancia les funciona mejor, así que  dormir con él puede ser una buena idea para subir la producción y descansar al mismo tiempo. Además la prolactina, que es la hormona que fabrica la leche,  se segrega más por la noche y las tomas nocturnas ayudan a incrementar la provisión de leche de dia.

Para administrar la leche de fórmula:

Bebé tomando leche en vasito

Si la relactación sólo dura unos pocos días no hay problema en seguir dándosela en biberón, pero si quieres hacerlo muy lento o tu hijo ya tiene síntomas de confusión de tetina con pezón (se pelea con tu pecho en algunas tomas antes de cogerse o le cuesta agarrarse bien) es mejor administrársela de otro modo.

Puedes probar con vasito o con el sistema dedo-jeringa (mientras succiona tu dedo le das la leche con la jeringa), o con un sistema relactador (mediante una sonda que sale de un bote con leche artificial y se pega a tu pecho, se toma esa leche mientras mama).

Método dedo-jeringa

Bebé tomando leche en un paladai (imagen: Alba Lactancia, Barcelona).

Relactador

Cómo saber si come suficiente durante la relactación:

Deberás controlar la ganancia de peso, unos 40-50 gramos cada tres días si el bebé es menor de tres meses y comprobar que orina unos 5-6 pañales al día con orina clara.

Si pierde peso no reduzcas la leche artificial durante unos pocos días y si fuese necesario aumenta de nuevo la cantidad durante un día o dos. Y ponte en contacto con tu pediatra.

En los grupos de apoyo a la lactancia tenemos mucha experiencia en apoyar a las madres que pasan por este proceso. Es buena idea que acudas al más cercano a tu localidad para recibir la información y el apoyo adecuados.

Inma Marcos

www.albalactanciamaterna.org

http://inmamarcos.blogspot.com/

Experiencia de una madre:

Tuve muchos problemas al principio con la lactancia y mi hijo a los dos meses de vida tomaba 180 ml. de suplemento cada tres horas después del pecho. Jamás creí que yo fuera capaz de producir toda esa leche que se tomaba en el biberón. Hasta que un día mi bebé estaba tan confundido con la tetina que casi no se cogía al pecho. No quería dejar de darle y pedí ayuda a una asociación de lactancia de mi ciudad.

Allí me aconsejaron relactar y me explicaron cómo. Dejé de usar biberón para darle la leche artificial y le daba la leche con jeringa. Entonces mi bebé empezó a mamar bien.

Tardé algo mas de mes y medio en dejar de darle suplementos, cada día apuntaba en una libreta las dosis de leche de fórmula que daba y al día siguiente daba un poco menos y mi objetivo era no volver a subir.

Lo hice despacio porque no me sentía segura y mi pareja no me apoyaba. Durante el proceso acudí al grupo de lactancia cada semana y la confianza que tenían en mí me ayudó a dejar de dar el último suplemento. Me sentí fuerte y poderosa como madre y mi hijo empezó a engordar mucho más sólo con mi leche.

Marta de Barcelona

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Inma Marcos es comadrona y reciente madre de su 4º hijo. Actualmente, trabaja por libre como comadrona independiente. Tras 7 años de experiencia hospitalaria, desde el 2001 atiende partos en casa. Consultora en lactancia materna (IBCLC) , secretaria de la asociación Alba Lactància Materna y secretaria de la Federación Catalana de grupos de apoyo a la lactancia materna, además de vocal de la asociación Dona Llum y miembro de www.nacerencasa.org.  Da charlas en Barcelona en torno a temas de parto y lactancia materna y participa activamente en las listas de “apoyocesáreas” y de  www.elpartoesnuestro.es cuando su apretada agenda se lo permite, aportando desinteresadamente su inestimable experiencia y consejo. En la página web de su hermana Mireia podemos leer su propia presentación.

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El biberón de complemento o cómo cargarse la lactancia

“Mi relactación”, por Adriana

Elena y Gael. Una prueba más de que la Lactancia Materna siempre es posible. Historia de una relactación.

Madres de Leche

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Las “malas” madres

Del blog: tenemos tetas, y sirven para amamantar.

Por Ileana Medina Hernández


En el patriarcado, todo el mundo está huérfano de madre

Victoria Sau

Lo que conocemos por “civilización occidental”, la unión del judeo-cristianismo con el Imperio Romano, se fundó sobre la omisión de la madre.
El valor simbólico del mito de Rómulo y Remo es precisamente ese: la orfandad. La madre ha desaparecido y en su lugar aparece una loba. Roma y su imperio de césares se fundaron con la madre ausente.

En el mito judeo-cristiano, sucede exactamente lo mismo. Los seres humanos tenemos una madre: Eva, salida de la costilla de Adán (o sea, secundaria) y además pecadora. De esa guisa,  todos somos unos “hijos de puta”. Pecado original que consiste tanto en querer saber, como en asumir nuestra sexualidad. ¡Vaya pecado!

María, la madre cristiana, era lo contrario: virgen. O sea, Eva pecó y por ello fue condenada (a parir con dolor). María, con la lección aprendida, no llegó siquiera a pecar. La dualidad virgen/puta nos ha encorsetado a las mujeres a lo largo de estos milenios de civilización patriarcal.

En la mayoría de los cuentos infantiles clásicos también la historia parte de una madre muerta, a partir de la cual se desata la desgracia, y la búsqueda de un “príncipe” salvador.

Estos mitos encierran en sí mismos una verdad “oculta” durante muchos siglos: la sociedad patriarcal reprime a la mujer, y con ello, perjudica su poder maternante. Nos convierte a todos en huérfanos, de cierto modo.

El llamado “feminismo de la igualdad” perdió el rumbo al creer que lo peor del patriarcado ha sido que las mujeres no hayamos podido acceder a los oficios y profesiones, al trabajo remunerado, a la vida pública, al derecho al voto, y al poder político y económico.

Eso es cierto, y muy lamentable. Pero lo peor, lo que nos cuentan Luperca, Eva y María es que la mujer mutilada, reprimida y violentada, no es la madre que ella misma puede llegar a ser.

¿Por qué?
Pues porque embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad femenina. La represión de la sexualidad femenina  no sólo nos ha perjudicado como mujeres, sino que ha perjudicado a las criaturas, criaturas que somos todos.  

Todos descendemos de esa madre maniatada, y como consecuencia, frígida. La cría humana necesita una madre sexual, feliz en su propio cuerpo, y capaz de sentir placer al concebirle, al gestarle, al parirle, al amamantarle y al abrazarle. Una mujer plena, amada y sostenida, cuya libido, cuya  poderosa energía vital, se desplace hacia la cría en el puerperio, para que así el niño construya su sistema emocional desde el amor, no platónico, sino palpable, corporal, líquido, lechoso y caliente.

El problema actual de la maternidad y la culpa, no es que las mujeres nos hayamos incorporado al trabajo. La mujer que no trabajaba en el pasado también estaba mutilada, aún más que las mujeres actuales. Las mujeres ricas de las épocas anteriores eran separadas de sus hijos nada más nacer, que eran criados por otras. Las mujeres pobres bastante tenían con su miseria, la ignorancia, insalubridad, las enfermedades, el marido abusador…(y sigue siendo así en la mayor parte del mundo). La dominación se delata en nuestros cuerpos de dos maneras básicas:
– Sexualidad reprimida
: Todavía existen mujeres que ni siquiera saben lo que es un orgasmo. La cópula se sigue representando en todas partes como un “mete y saca” en el que la mujer gime y el hombre finalmente eyacula. Algo totalmente disociado de la verdadera sexualidad femenina.
-Autoestima baja: Siglos y siglos de mujeres sometidas, a la violencia emocional y física, como se sigue demostrando tristemente cada día. Los procesos fisiológicos de las mujeres considerados como algo de lo que avergonzarse: menstruación, flujo vaginal, olor, embarazo, parto, menopausia… considerados y tratados como enfermedades.

Estos dos factores influyen decisivamente en la MATERNIDAD. La maternidad es sexualidad: embarazo, parto y lactancia son parte de nuestro ciclo sexual, de nuestro ciclo reproductor. Vivirlos desde nuestra sexualidad reprimida y desde nuestra baja autoestima perjudica a nuestras criaturas, de una manera invisible.
La “emancipación” de la mujer no es sólo la emancipación económica, y ahí es donde fallan las “feministas de la igualdad”. La liberación femenina -y masculina- es un camino que nos lleva hasta nuestro propio cuerpo. A la asunción y no a la negación de nuestra biología y de nuestras emociones.
A nivel individual, cada una de nosotras hace lo que mejor puede y entiende. Pero a nivel social, tenemos el deber de curar la femineidad, para poder curar la maternidad. Para mejorar el entorno en que se forjan todos los miembros de la especie.
La reivindicación pública por parte de cada vez más mujeres del embarazo consciente, del parto libre y de la lactancia materna no va dirigida  contra otras mujeres ni contra otras madres. No es un ataque a ninguna otra mujer ni opción. Cada una de nosotras es libre, o mejor dicho, cada una es presa de nuestras propias circunstancias y de nuestra propia historia personal, totalmente respetable.

“>Pero como sociedad, los poderes públicos, las políticas sociales deberían tomarse en serio la mejora del entorno en que se forman, nacen y se crían todos los seres humanos del futuro.

Creo que la libertad de las mujeres pasa por la libertad de asumirnos y reconciliarnos con nuestros cuerpos, con nuestra sexualidad y con nuestra autoestima.
Devenimos madres por los mismos mecanismos biológicos que lo hacen las monas, las lobas, las vacas, las murciélagas y todas las demás mamíferas. Si no somos capaces de concebir, de parir, o nuestras tetas no funcionan, algún problema grave hay subyacente, un problema que se trasmite de generación en generación, a través precisamente de la maternidad y la crianza, y que se ha agravado en el último siglo por la excesiva tecnologización y perturbación de los procesos (y por la gran facilidad con que, aparentemente, podemos sustituirlos).

Si de repente al 70% de los seres humanos nos dejara de funcionar nuestro hígado, ¿intentaríamos buscar las causas, verdad? ¿Entonces por qué vemos como algo “normal” que a las mujeres dejen de funcionarnos nuestras tetas? ¿Por qué las mismas mujeres creen que “no tener leche” es una desgracia que les ha tocado sin más, y que no tiene remedio más allá del biberón?

La represión no sólo afecta a las mujeres, también afecta a los hombres. Durante siglos nos hemos alejado de nuestros cuerpos, en los que quedan perpetrados las huellas de nuestras propias historias de desamparo, de desamor, de miedo, de represión y de acorazamiento frente a las emociones: eso son las enfermedades.

Wilhem Reich (como el gran “nigromante” y sabio que fue) lo vio con claridad : al nacer, aprendemos pronto que el amor maternal y paternal no es incondicional. Que debemos reprimir nuestras emociones, nuestros deseos y nuestras conductas para recibir amor y aprobación. Y a partir de ahí surge todo.

“La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalezca sobre cualquier otra consideración” -dijo.

Con ese mal empezar, la historia de la infancia ha sido la que describe el historiador Lloyd deMause: la historia de la infamia, del maltrato, de la violencia, del abuso, la historia de cómo la raza humana destroza a sus propios miembros desde el mismo comienzo de su vida.

Así es como se trasmite la represión -y la carencia de cuidado- de generación en generación. Y por eso, cuando devenimos madres nos ataca la culpa. Nos ataca nuestra propia “sombra”, nos deprimimos con tanta frecuencia… La niña desamparada que a su vez fuimos se apodera de nosotras y llora en competencia con nuestro bebé.

El hombre, que debería ser nuestro sostenedor emocional en ese momento, pero que también fue un niño privado, no puede asumir ese papel. Al revés, muchas veces se convierte en el depredador emocional de la madre y de la cría, reclamando para sí la atención que el bebé merece. (A lo largo de siglos, las mujeres dominadas hemos tenido que servir de criadas de nuestros maridos, “ladrones” de cuidados que corresponderían a las crías, a quienes ellos tendrían también que cuidar. Así el padre no sólo no ha sido cuidador, sino que le ha arrebatado a la madre buena parte de sus energías cuidadoras).

Cada vez que dejamos al niño llorar sin consolarlo, cada vez que lo dejamos solo, cada vez que le gritamos o pegamos, cada vez que reprimimos sus emociones diciéndole que no se llora, cada vez que le negamos nuestro cuerpo, nuestro tiempo o nuestra mirada, estamos proyectando nuestra propia infancia. Herimos a los demás donde mismo hemos sido heridos.

Ésa es la historia de puerperios que tan bien ha descrito la psicoterapeuta argentina Laura Gutman en sus libros. Esa es la historia de “represión del deseo materno” que magistralmente explica la bióloga española Casilda Rodrigañez. Esa es la historia oculta de nuestras enfermedades que revela la la filósofa y psicóloga polaco-suiza Alice Miller en El cuerpo nunca miente. y el resto de sus libros. Esa es la historia de desencuentro con nuestro útero, nuestros ovarios, nuestra vagina y nuestros pechos que retrata la médica norteamericana Christiane Northrup en Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer.

La relación entre sexualidad femenina y maternidad es la clave. La clave de nuestra incapacidad para sentir placer al amamantar o al sostener a nuestros hijos. Y ésa, nos ha sido arrebatada, de manera genérica, a lo largo de siglos de represión.

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Como siempre en el blog de Sina, encontramos artículos muy interesantes! Actualmente una chica de nustra asociación gracias a este estudio, está mejorando su lactancia.

Bacterias probióticas contra la mastitis humana

www.madrimasd.org (04/10/2010)

Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha publicado recientemente los resultados de un ensayo clínico en el que se confirma la eficacia de dos lactobacilos aislados de la leche humana para el tratamiento de las mastitis asociadas a la lactancia.

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MASTITIS, EL “LADO OSCURO” DE LA LACTANCIA

Hasta un treinta por ciento de las mujeres que deciden amamantar a sus bebés sufren mastitis, una infección de la mama que provoca su inflamación y fuertes dolores.

Un grupo de investigación del Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la UCM ha confirmado el éxito de una terapia con lactobacilos aislados de la propia leche humana.

Juan Miguel Rodríguez Gómez, coordinador de la investigación, explica así la naturaleza de esta enfermedad:

La mastitis se produce básicamente por una alteración del tipo de microorganismos que hay en la glándula mamaria. Al final del embarazo y durante la lactancia se forma una microbiota mamaria caracterizada por una gran diversidad bacteriana y una concentración moderada; esta comunidad bacteriana es importante ya que juega papeles beneficiosos para el lactante.

Sin embargo, diversos factores alteran esta situación, provocando el predominio de unas pocas especies, fundamentalmente estafilococos y estreptococos, a unas concentraciones mucho más elevadas de lo normal. El resultado es la inflamación del epitelio mamario y la obstrucción de los conductos galactóforos; en otras palabras, se forma la mastitis.

El problema del tratamiento radica en que gran parte de los agentes causantes de mastitis son resistentes a los antibióticos que se suelen utilizar en la práctica clínica. En tal situación, las mujeres afectadas sólo tienen dos opciones: o aguantar el dolor, o abandonar la lactancia. Esta enfermedad, de hecho, constituye la primera causa médica de abandono precoz de la lactancia materna.

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PROBIÓTICOS PARA RESTABLECER EL EQUILIBRIO MICROBIANO EN LA GLÁNDULA MAMARIA

Imagen de microscopio óptico en la que se aprecia la abundancia de bacterias (flechas negras) y células somáticas (flechas blancas) en una muestra de leche obtenida de una mujer aquejada de mastitis. Foto: Irene Espinosa y Esther Jiménez

Hace dos años, el grupo de investigación desarrolló un método alternativo para el tratamiento de esta patología, basado en la administración oral de dos lactobacilos probióticos que previamente habían aislado de la leche humana.

El experimento, que se llevó a cabo en veinte mujeres, a las que se dio o bien el preparado, o bien un excipiente que funcionara como placebo, fue todo un éxito: todas las afectadas que tomaron los probióticos mejoraron rápidamente en un periodo de entre cinco y siete días, al contrario que aquellas que sólo tomaron el placebo.

La eficacia mostrada por los lactobacilos impulsó al equipo dirigido por Juan Miguel Rodríguez a realizar un ensayo clínico para comparar la efectividad de los probióticos frente a los antibióticos que se prescriben normalmente para el tratamiento de las mastitis infecciosas durante la lactancia.

Los resultados obtenidos se han publicado recientemente en una de las revistas más prestigiosas en su campo: Clinical Infectious Diseases.

En el ensayo participaron 352 mujeres aquejadas de mastitis, que se distribuyeron aleatoriamente en tres grupos.

Las mujeres asignadas a los dos grupos con tratamiento probiótico A (n = 124) y B (n = 127) tomaron diariamente durante 3 semanas una dosis de 109 ufc de Lactobacillus fermentum CECT5716 o L. salivarius CECT5713, respectivamente.

Estas dos cepas de lactobacilos procedentes de la leche materna se seleccionaron en base a su origen, seguridad y propiedades antiinfecciosas e inmunomoduladoras; además, han sido caracterizadas exhaustivamente y ya se dispone de la secuencia de su genoma completo.

El tercer grupo (n = 101) recibió el antibiótico prescrito en su centro de salud (amoxicilina con ácido clavulánico, amoxicilina, cotrimoxazol, cloxacilina o eritromicina). Antes de iniciar el tratamiento, el recuento de bacterias en la leche de todas las participantes fue similar (entre 4,35 y 4,47 log10 ufc/ml), siendo Staphylococcus epidermidis, S. aureus y Streptococcus mitis las especies predominantes. No se detectaron lactobacilos en ninguna de las muestras.

Los síntomas clínicos se evaluaron con una escala arbitraria entre 0 (muy doloroso) y 10 (sin dolor) y la puntuación inicial de todas las mujeres osciló entre 2,01 y 2,35.

Al cabo de las tres semanas que duró el estudio, el recuento de bacterias en la leche de los grupos con tratamiento probiótico no difería de lo que se encuentra habitualmente en las mujeres sanas (entre 2,61 y 2,33 log10 ufc/ml) y era significativamente inferior al del grupo antibiótico (3,28 log10 ufc/ml, p<0,001). Asimismo, en la leche del 53,8% de las mujeres que habían tomado probiótico pudo aislarse el lactobacilo que se les había administrado.

En cuanto a los síntomas clínicos, las mujeres de los grupos a los que se habían administrado probióticos mejoraron notablemente (puntuación final entre 8,61 y 8,68) en comparación con las del grupo con tratamiento antibiótico (5,81, p<0,001).

Además, algunas mujeres de este último grupo no mejoraron y otras se sentían peor o continuaban teniendo un dolor intenso; de hecho, nueve de ellas abandonaron la lactancia. Cabe destacar que el tratamiento con antibiótico dio lugar a un mayor porcentaje (30,7%) de recurrencias que el tratamiento con probióticos (8,8%). Nueve de las mujeres tratadas con antibiótico desarrollaron candidiasis vaginal, un hecho que no se observó en ninguna de las mujeres a las que se les administró los lactobacilos.

A la vista de los resultados obtenidos, Juan Miguel Rodríguez está convencido de que L. salivarius CECT5713 y L. fermentum CECT5716 son una prometedora alternativa a los antibióticos en el tratamiento de las mastitis lactacionales. Por ello, su grupo de investigación continúa trabajando para desentrañar el mecanismo responsable de los efectos observados.

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R. Arroyo, V. Martín, A. Maldonado, E. Jiménez, L. Fernández y J. M. Rodríguez. “Treatment of infectious mastitis during lactation: antibiotics versus oral administration of lactobacilli isolated from breast milk”. Clinical Infectious Diseases, 2010, 50:1551-1558.

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REPORTAJE: Vida & Artes

Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

Una de las experiencias más agobiantes para una madre primeriza es intentar que el bebé llorón y hambriento que acaba de revolucionar su mundo se enganche al pezón, dolorido por las grietas, mientras su suegra repite: “Dale un biberón, se crían igual de bien”. Y es que cualquier conversación de madres, un vistazo a los foros de Internet, o la cantidad de artilugios inventados para facilitar la lactancia materna parecen indicar que somos unos extraños mamíferos que ya no sabemos alimentar a nuestros bebés, y que nos extinguiríamos si no existieran los biberones.

  • Falsos mitos sobre la lactancia materna
  • Los riesgos del biberón

  • Carlos González

    Carlos González

    ENTREVISTA DIGITAL – 03-08-2010

    Pediatra y autor de ‘Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna’.

    Foto

    Código de comercialización de sucedáneos de la leche materna

    DOCUMENTO (PDF – 561,27Kb) – 04-08-2010

    Foto

    Real Decreto de comercialización de leches artificiales

    DOCUMENTO (PDF – 171,87Kb) – 04-08-2010

    La noticia en otros webs





    La OMS aconseja lactancia materna exclusiva hasta los seis meses

    Solo se sigue esta recomendación con el 36% de los niños españoles

    La industria ha logrado que se vea la leche de fórmula como la más norma

    Las madres no han podido aprender de otras mujeres cómo se amamanta








    ¿Por qué algo en teoría natural resulta tan difícil hoy en día, hasta el punto de que muchas madres deciden no dar a sus bebés leche materna, pese a sus incontables beneficios, tanto para la salud como para la vinculación afectiva? La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan amamantar de forma exclusiva (sin agua, zumos, infusiones, ni leche artificial) hasta los seis meses de vida, y seguir con la lactancia, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.

    Pero la realidad es muy distinta: aunque a la salida del hospital, la mayoría de las madres (80%) dan el pecho, a los tres meses solo el 52,5% de los niños toman leche materna en exclusiva, y a los seis, el 36%, según los datos que dio el lunes, comienzo de la semana mundial por la lactancia, la AEP.

    Una mezcla de falta de formación y de apoyo coordinado de los profesionales, junto con la información insuficiente de la futura madre, sometida a un bombardeo de falsos mitos y presiones familiares y sociales, dificultan que se cumplan las recomendaciones sanitarias y los deseos de muchas mujeres de prolongar la lactancia. Subyace la pérdida de referentes culturales, tras décadas en las que no hemos podido aprender a amamantar observando a otras mujeres pues el biberón se ha convertido en la norma, en gran parte por la mercadotecnia agresiva de los fabricantes, que han logrado que se vea como positivo alimentar a los bebés con leche de otra especie -la vaca- en la que hay que eliminar y añadir componentes para imitar a la leche materna. Si se suman las raquíticas políticas para compaginar lactancia y trabajo, como la baja maternal de 16 semanas, el resultado es obvio.

    La vivencia de Mónica Cuello, de 31 años, es un ejemplo de esta conjunción de factores. No pensaba amamantar -“mi madre no pudo”, dice, algo de lo que están convencidas muchas mujeres que dieron a luz en la segunda mitad del siglo XX-, pero tras las clases de preparación al parto, decidió hacerlo. “El problema es que te dicen que es importante dar el pecho, pero no cómo ni qué esperar”, opina esta mujer trabajadora. “No me informé más pues creía que era algo natural”.

    Cuando nació Alejandro, hace 15 meses, se dio de bruces con la realidad. “El primer día ni me preguntaron cómo me iba. Sólo me dijeron que me lo pusiera 10 minutos a cada pecho cada tres horas”. Cuello pensaba que mamaba bien, pero al día siguiente había perdido el 7% de peso, y le dieron un biberón de leche de fórmula. Cuando al fin una matrona le ayudó a colocarse al niño al pecho, le dolió mucho. “Me dijo que tenía que doler”. Esta madre abandonó la lactancia antes de salir del hospital. “Del dolor tan fuerte me deprimía y no me permitía estar bien con el bebé”.

    “El mayor error es que las madres lleguen pensando que dar el pecho es fácil”, opina Jesús Martín-Calama, coordinador nacional de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. Lanzada por la OMS y Unicef, acredita a los hospitales que cumplen una docena de pasos con el sello IHAN, que en muchos países se identifica con una atención de calidad. “En el 50% de los casos, hay problemas”, dice Martín-Calama. “Los bebés se tienen que adaptar al pecho de su madre, y para eso, necesitan paz, tranquilidad, tiempo para ponerse en contacto y acoplarse”, explica. “Que quede claro que los primeros 10 días no es fácil, no es lo bonito que vendrá luego. Pero como no ayudes a la madre esos primeros 10 días, se quedará sin vivir esa experiencia”.

    Para Martín-Calama, “lo que distorsiona todo es la gran facilidad para solucionar cualquier problema con un biberón, lo que no sucede en la naturaleza. Al mínimo contratiempo, se tira la toalla”, afirma. “El mundo sanitario sigue sin confiar en que la madre produzca suficiente leche, lo que hace que muchas abandonen en los primeros meses”, critica Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta, una asociación madrileña de apoyo a la lactancia.

    “Ni para ser médico ni pediatra me enseñaron nada sobre lactancia”, dice Carlos González, autor de Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna. “Ahora sí se hace, pero los médicos que llevan más años necesitan un reciclaje”. Es un problema común en los países desarrollados. “Con demasiada frecuencia, cuando hay dificultades, los profesionales de la salud suplementan con biberones, por falta de las destrezas o la experiencia necesarias”, dice Bernadette Daelmans, médica del equipo de salud y desarrollo de recién nacidos y niños de la OMS.

    Josefa Aguayo, miembro del comité de lactancia materna de la AEP y jefa de sección de Neonatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla va más allá: “Hay muchas interferencias. Empieza desde la medicalización del parto, lo que se ha extrapolado a la lactancia y la crianza”, opina. “Aún hace falta mucha formación”, afirma Aguayo, para la que es fundamental que los profesionales, desde atención primaria, transmitan un “único mensaje” a la mujer. Coincide Concepción Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España, quien añade: “Se ha perdido el instinto. Un recién nacido, si lo dejas sobre su madre, piel con piel, a los 70 minutos como máximo empieza a mamar”.

    La experiencia de Cuello también muestra una situación frecuente, tanto en centros públicos como privados: la contradicción de que una política oficial de apoyo a la lactancia materna, en la práctica, choca con rutinas anticuadas, falta de formación o un simple comentario de un profesional, que dicho en un momento de máxima sensibilidad y agobio, puede acabar con el deseo de amamantar de la mujer.

    Aunque el hospital de Cuello siguió la recomendación de poner al recién nacido sobre la madre, llevó a cabo prácticas desaconsejadas: fijar duración y tiempo a la toma, dar leche artificial sin haber intentado que la madre se extrajera leche, y hacerlo en biberón en vez de con jeringuilla (para evitar que el bebé confunda el modo de succionar la tetina con el del pezón, totalmente distintos). Y por último, dejar que la mujer se fuera con la convicción de que dar el pecho es doloroso, cuando con solo corregir la postura podría haber dejado de serlo.

    “Desde 2008, sabiendo que las cosas no se hacían bien, empezamos un proyecto de fomento de la lactancia materna”, explica la doctora Begoña Arias, responsable de este programa en los hospitales de Sanitas, entre ellos el de La Moraleja, donde dio a luz Cuello. Arias reconoce que, por desgracia, “estas cosas puntuales seguirán pasando”, aunque se trabaja para evitarlo: han dado charlas de formación a todo el personal, están cambiando protocolos de actuación, y han creado una consulta externa de lactancia para las madres una vez recibida el alta.

    “Es muy difícil lograr el cambio de mentalidad de todos los profesionales de un centro”, confirma Martín-Calama. En España, sólo hay 15 hospitales acreditados por la IHAN, y otros dos están en proceso muy avanzado. Son menos del 10% del total, frente al 90% en países como Suecia o Noruega. “Hay que poner a todo un hospital, incluidos auxiliares o celadores, a trabajar para una causa”, explica.

    El 12 de Octubre (Madrid) está a punto de lograr la acreditación, algo meritorio, según Martín-Calama, dado el tamaño del centro, con 7.000 trabajadores. Es el primer hospital español con un banco de leche materna, y sigue prácticas como limpiar al recién nacido o valorar su salud encima de la madre, incluso tras una cesárea si su estado lo permite. Las vacunas o el peso se posponen dos horas, y se intenta que madre y niño se separen lo mínimo. Un profesional observa la primera toma para prevenir problemas.

    Este centro cuenta con una consultora certificada en lactancia materna, Juana María Aguilar. Una de sus labores es impartir talleres a las madres ingresadas. En camisón, y la mayoría con el bebé de pocos días en brazos, las mujeres, algunas muy jóvenes, muchas inmigrantes, desgranan sus dudas. “Las clásicas son: ‘No tengo leche’, ‘¿Le alimentará lo suficiente?’ y ‘¿Se queda con hambre?”, resume Aguilar. Durante la charla, muy participativa, esta enfermera intenta reforzar la confianza de las madres.

    “El pilar fundamental es que la mujer desee lactar. Cuantas más armas le ofrezcamos para que informe a la familia y a la pareja, mejor”, afirma. Armas necesarias para vencer la presión de madres y suegras de las parturientas. “Pues yo te crié con biberón y mira qué bien estás”. O “¿Por qué pide tanto? Se ha quedado con hambre”, son dos clásicos que alimentan las inseguridades maternas.

    Una vez la madre consigue lo más difícil, instaurar la lactancia, las presiones, incluso de los propios pediatras, continúan con comentarios como “ya es muy grande para tomar el pecho” o “lo estás malcriando”. “A menudo, familiares y amigas de la madre saben muy poco de lactancia, o han tenido experiencias negativas y no la pueden ayudar. De hecho, puede oír todo tipo de comentarios destructivos de gente ignorante que no entiende el proceso de la lactancia”, afirma por correo electrónico Christiane Rudert, experta en nutrición de Unicef.

    Por suerte, el panorama, poco a poco, está cambiando. “Hace 20 años, era rarísimo que alguien diera el pecho más de seis meses”, asegura Carlos González, quien reivindica el amamantamiento, más allá de los beneficios para la salud, como “un derecho, una experiencia vital” muy importante para muchas mujeres. “Mejorará a medida que salgan nuevas generaciones de médicos con formación en lactancia materna, y se vean más mujeres dando el pecho. Es un círculo virtuoso”.




    Falsos mitos sobre la lactancia materna

    Los expertos consultados para este artículo responden:

    No tendré suficiente leche. Muy pocas mujeres no producen leche. Tener más depende de que el bebé mame muchas veces y de forma eficaz, vaciando el pecho. Para que el pecho adapte su producción a la necesidad del niño, hay que darle cada vez que pida, no “cada tres horas 10 minutos de cada pecho”.

    Se queda con hambre. Al dar el pecho, nunca sabemos cuánto toma el bebé. Por eso hay que darle según pida y dejar que llegue a la leche del final, más grasa. Hay épocas en que mama con más frecuencia (brotes de crecimiento), para aumentar la producción.

    El calostro no es bueno. La primera leche, muy concentrada, tiene muchas proteínas y defensas. Se produce poca porque el estómago del recién nacido es muy pequeño, como una canica.

    Dar de mamar duele. En situaciones normales, no duele. El dolor es síntoma de problemas, como las grietas, que son fruto de una mala postura al mamar, y desaparecen al corregirla.

    Mi bebé crece menos que los que toman biberón. Hasta hace poco, las curvas de crecimiento se basaban en niños alimentados con leche artificial, lo que podía llevar a recomendar una obesidad prematura. La OMS ha publicado nuevas tablas, con los niños amamantados como referencia de crecimiento saludable.

    Toma el pecho por vicio, lo malcriaré. La OMS recomienda amamantar como mínimo hasta los dos años. El pecho no solo es alimento, también consuelo, por eso los chupetes imitan al pezón.

    No puedo dar el pecho porque tomo medicamentos. Muy pocos tienen efectos sobre la leche materna. Consulte si es compatible aquí (hospital de Denia).

    REPORTAJE: Vida & Artes
    Aprendiendo a ser mamíferos de nuevo
    Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

    CECILIA JAN 04/08/2010

    Si hubiera una vacuna que redujera el riesgo de meningitis bacteriana, diarrea, otitis, infecciones respiratorias, diabetes, linfoma, leucemia, obesidad, asma y síndrome de muerte súbita del lactante, ¿se la pondría a su hijo? ¿Y si además protegiera a la madre de la osteoporosis, el cáncer de mama y de ovarios y la ayudara a perder peso? Esa vacuna existe, pero pocos niños y mujeres se benefician de ella, y menos de la forma óptima recomendada por las organizaciones médicas. Es la leche materna.

    “Las ventajas son tantas que más bien hay que hablar de los inconvenientes de los sucedáneos de la lactancia materna. Es como con el tabaco: hay que proteger de la lactancia artificial, no demostrar las ventajas de la lactancia materna”, afirma Josefa Aguayo, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Aunque la creencia popular es que las leches de fórmula son casi tan buenas como la materna, los expertos alertan de sus riesgos: “Hay más alergias, riesgo de desarrollar procesos infecciosos, obesidad…”, cita Aguayo.

    Según la OMS, la prolongación de la lactancia hasta los seis meses en exclusiva y hasta los dos años de forma complementaria salvaría cerca de 1,5 millones de vidas anualmente. Incluso en sociedades industrializadas, la leche artificial se asocia a mayor riesgo de enfermedad y muerte: “Un estudio muestra que se podrían salvar 9.000 vidas al año en EE UU mediante el amamantamiento exclusivo y prolongado” por la reducción del riesgo de muerte súbita, dice Christiane Rudert, de Unicef.

    El fomento de la lactancia es “una prioridad”, dice Concepción Colomer, directora del Observatorio de Salud de las Mujeres, del Ministerio de Sanidad. “Aquí no hay controversia, está demostrado que es lo más conveniente”. Por eso la estrategia de salud sexual y reproductiva que preparan Gobierno, comunidades autónomas y asociaciones científicas incluye un apartado sobre el tema. Uno de los puntos del texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es “aplicar el código de comercialización de sucedáneos de leche materna” para “proteger la lactancia materna de prácticas publicitarias engañosas que inducen al abandono de la misma”. El marketing de los fabricantes fue uno de los factores que hicieron que en el siglo XX la lactancia materna casi desapareciera en los países desarrollados. El código, aprobado en 1981 por la OMS, prohíbe anunciar leche artificial o dar muestras. Pero en España y en el resto de la UE sólo se aplica parcialmente.

    ¿Y si la madre no quiere dar el pecho o no lo consigue? “Lo importante es que la decisión sea informada. No hay que presionar a la mujer”, dice Aguayo. “Prefiero una madre que dé el biberón con cariño a una que amamanta con mala leche”, opina Gema Cárcamo, de la asociación Multilacta. Carlos González tiene otra visión: “La lactancia es una parte muy importante del ciclo de vida de la mujer. Por desgracia, la sociedad no comprende que, si no lo logra, es normal que le dé pena o rabia”.

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