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REPORTAJE: Vida & Artes

Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

Una de las experiencias más agobiantes para una madre primeriza es intentar que el bebé llorón y hambriento que acaba de revolucionar su mundo se enganche al pezón, dolorido por las grietas, mientras su suegra repite: “Dale un biberón, se crían igual de bien”. Y es que cualquier conversación de madres, un vistazo a los foros de Internet, o la cantidad de artilugios inventados para facilitar la lactancia materna parecen indicar que somos unos extraños mamíferos que ya no sabemos alimentar a nuestros bebés, y que nos extinguiríamos si no existieran los biberones.

  • Falsos mitos sobre la lactancia materna
  • Los riesgos del biberón

  • Carlos González

    Carlos González

    ENTREVISTA DIGITAL – 03-08-2010

    Pediatra y autor de ‘Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna’.

    Foto

    Código de comercialización de sucedáneos de la leche materna

    DOCUMENTO (PDF – 561,27Kb) – 04-08-2010

    Foto

    Real Decreto de comercialización de leches artificiales

    DOCUMENTO (PDF – 171,87Kb) – 04-08-2010

    La noticia en otros webs





    La OMS aconseja lactancia materna exclusiva hasta los seis meses

    Solo se sigue esta recomendación con el 36% de los niños españoles

    La industria ha logrado que se vea la leche de fórmula como la más norma

    Las madres no han podido aprender de otras mujeres cómo se amamanta








    ¿Por qué algo en teoría natural resulta tan difícil hoy en día, hasta el punto de que muchas madres deciden no dar a sus bebés leche materna, pese a sus incontables beneficios, tanto para la salud como para la vinculación afectiva? La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan amamantar de forma exclusiva (sin agua, zumos, infusiones, ni leche artificial) hasta los seis meses de vida, y seguir con la lactancia, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.

    Pero la realidad es muy distinta: aunque a la salida del hospital, la mayoría de las madres (80%) dan el pecho, a los tres meses solo el 52,5% de los niños toman leche materna en exclusiva, y a los seis, el 36%, según los datos que dio el lunes, comienzo de la semana mundial por la lactancia, la AEP.

    Una mezcla de falta de formación y de apoyo coordinado de los profesionales, junto con la información insuficiente de la futura madre, sometida a un bombardeo de falsos mitos y presiones familiares y sociales, dificultan que se cumplan las recomendaciones sanitarias y los deseos de muchas mujeres de prolongar la lactancia. Subyace la pérdida de referentes culturales, tras décadas en las que no hemos podido aprender a amamantar observando a otras mujeres pues el biberón se ha convertido en la norma, en gran parte por la mercadotecnia agresiva de los fabricantes, que han logrado que se vea como positivo alimentar a los bebés con leche de otra especie -la vaca- en la que hay que eliminar y añadir componentes para imitar a la leche materna. Si se suman las raquíticas políticas para compaginar lactancia y trabajo, como la baja maternal de 16 semanas, el resultado es obvio.

    La vivencia de Mónica Cuello, de 31 años, es un ejemplo de esta conjunción de factores. No pensaba amamantar -“mi madre no pudo”, dice, algo de lo que están convencidas muchas mujeres que dieron a luz en la segunda mitad del siglo XX-, pero tras las clases de preparación al parto, decidió hacerlo. “El problema es que te dicen que es importante dar el pecho, pero no cómo ni qué esperar”, opina esta mujer trabajadora. “No me informé más pues creía que era algo natural”.

    Cuando nació Alejandro, hace 15 meses, se dio de bruces con la realidad. “El primer día ni me preguntaron cómo me iba. Sólo me dijeron que me lo pusiera 10 minutos a cada pecho cada tres horas”. Cuello pensaba que mamaba bien, pero al día siguiente había perdido el 7% de peso, y le dieron un biberón de leche de fórmula. Cuando al fin una matrona le ayudó a colocarse al niño al pecho, le dolió mucho. “Me dijo que tenía que doler”. Esta madre abandonó la lactancia antes de salir del hospital. “Del dolor tan fuerte me deprimía y no me permitía estar bien con el bebé”.

    “El mayor error es que las madres lleguen pensando que dar el pecho es fácil”, opina Jesús Martín-Calama, coordinador nacional de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. Lanzada por la OMS y Unicef, acredita a los hospitales que cumplen una docena de pasos con el sello IHAN, que en muchos países se identifica con una atención de calidad. “En el 50% de los casos, hay problemas”, dice Martín-Calama. “Los bebés se tienen que adaptar al pecho de su madre, y para eso, necesitan paz, tranquilidad, tiempo para ponerse en contacto y acoplarse”, explica. “Que quede claro que los primeros 10 días no es fácil, no es lo bonito que vendrá luego. Pero como no ayudes a la madre esos primeros 10 días, se quedará sin vivir esa experiencia”.

    Para Martín-Calama, “lo que distorsiona todo es la gran facilidad para solucionar cualquier problema con un biberón, lo que no sucede en la naturaleza. Al mínimo contratiempo, se tira la toalla”, afirma. “El mundo sanitario sigue sin confiar en que la madre produzca suficiente leche, lo que hace que muchas abandonen en los primeros meses”, critica Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta, una asociación madrileña de apoyo a la lactancia.

    “Ni para ser médico ni pediatra me enseñaron nada sobre lactancia”, dice Carlos González, autor de Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna. “Ahora sí se hace, pero los médicos que llevan más años necesitan un reciclaje”. Es un problema común en los países desarrollados. “Con demasiada frecuencia, cuando hay dificultades, los profesionales de la salud suplementan con biberones, por falta de las destrezas o la experiencia necesarias”, dice Bernadette Daelmans, médica del equipo de salud y desarrollo de recién nacidos y niños de la OMS.

    Josefa Aguayo, miembro del comité de lactancia materna de la AEP y jefa de sección de Neonatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla va más allá: “Hay muchas interferencias. Empieza desde la medicalización del parto, lo que se ha extrapolado a la lactancia y la crianza”, opina. “Aún hace falta mucha formación”, afirma Aguayo, para la que es fundamental que los profesionales, desde atención primaria, transmitan un “único mensaje” a la mujer. Coincide Concepción Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España, quien añade: “Se ha perdido el instinto. Un recién nacido, si lo dejas sobre su madre, piel con piel, a los 70 minutos como máximo empieza a mamar”.

    La experiencia de Cuello también muestra una situación frecuente, tanto en centros públicos como privados: la contradicción de que una política oficial de apoyo a la lactancia materna, en la práctica, choca con rutinas anticuadas, falta de formación o un simple comentario de un profesional, que dicho en un momento de máxima sensibilidad y agobio, puede acabar con el deseo de amamantar de la mujer.

    Aunque el hospital de Cuello siguió la recomendación de poner al recién nacido sobre la madre, llevó a cabo prácticas desaconsejadas: fijar duración y tiempo a la toma, dar leche artificial sin haber intentado que la madre se extrajera leche, y hacerlo en biberón en vez de con jeringuilla (para evitar que el bebé confunda el modo de succionar la tetina con el del pezón, totalmente distintos). Y por último, dejar que la mujer se fuera con la convicción de que dar el pecho es doloroso, cuando con solo corregir la postura podría haber dejado de serlo.

    “Desde 2008, sabiendo que las cosas no se hacían bien, empezamos un proyecto de fomento de la lactancia materna”, explica la doctora Begoña Arias, responsable de este programa en los hospitales de Sanitas, entre ellos el de La Moraleja, donde dio a luz Cuello. Arias reconoce que, por desgracia, “estas cosas puntuales seguirán pasando”, aunque se trabaja para evitarlo: han dado charlas de formación a todo el personal, están cambiando protocolos de actuación, y han creado una consulta externa de lactancia para las madres una vez recibida el alta.

    “Es muy difícil lograr el cambio de mentalidad de todos los profesionales de un centro”, confirma Martín-Calama. En España, sólo hay 15 hospitales acreditados por la IHAN, y otros dos están en proceso muy avanzado. Son menos del 10% del total, frente al 90% en países como Suecia o Noruega. “Hay que poner a todo un hospital, incluidos auxiliares o celadores, a trabajar para una causa”, explica.

    El 12 de Octubre (Madrid) está a punto de lograr la acreditación, algo meritorio, según Martín-Calama, dado el tamaño del centro, con 7.000 trabajadores. Es el primer hospital español con un banco de leche materna, y sigue prácticas como limpiar al recién nacido o valorar su salud encima de la madre, incluso tras una cesárea si su estado lo permite. Las vacunas o el peso se posponen dos horas, y se intenta que madre y niño se separen lo mínimo. Un profesional observa la primera toma para prevenir problemas.

    Este centro cuenta con una consultora certificada en lactancia materna, Juana María Aguilar. Una de sus labores es impartir talleres a las madres ingresadas. En camisón, y la mayoría con el bebé de pocos días en brazos, las mujeres, algunas muy jóvenes, muchas inmigrantes, desgranan sus dudas. “Las clásicas son: ‘No tengo leche’, ‘¿Le alimentará lo suficiente?’ y ‘¿Se queda con hambre?”, resume Aguilar. Durante la charla, muy participativa, esta enfermera intenta reforzar la confianza de las madres.

    “El pilar fundamental es que la mujer desee lactar. Cuantas más armas le ofrezcamos para que informe a la familia y a la pareja, mejor”, afirma. Armas necesarias para vencer la presión de madres y suegras de las parturientas. “Pues yo te crié con biberón y mira qué bien estás”. O “¿Por qué pide tanto? Se ha quedado con hambre”, son dos clásicos que alimentan las inseguridades maternas.

    Una vez la madre consigue lo más difícil, instaurar la lactancia, las presiones, incluso de los propios pediatras, continúan con comentarios como “ya es muy grande para tomar el pecho” o “lo estás malcriando”. “A menudo, familiares y amigas de la madre saben muy poco de lactancia, o han tenido experiencias negativas y no la pueden ayudar. De hecho, puede oír todo tipo de comentarios destructivos de gente ignorante que no entiende el proceso de la lactancia”, afirma por correo electrónico Christiane Rudert, experta en nutrición de Unicef.

    Por suerte, el panorama, poco a poco, está cambiando. “Hace 20 años, era rarísimo que alguien diera el pecho más de seis meses”, asegura Carlos González, quien reivindica el amamantamiento, más allá de los beneficios para la salud, como “un derecho, una experiencia vital” muy importante para muchas mujeres. “Mejorará a medida que salgan nuevas generaciones de médicos con formación en lactancia materna, y se vean más mujeres dando el pecho. Es un círculo virtuoso”.




    Falsos mitos sobre la lactancia materna

    Los expertos consultados para este artículo responden:

    No tendré suficiente leche. Muy pocas mujeres no producen leche. Tener más depende de que el bebé mame muchas veces y de forma eficaz, vaciando el pecho. Para que el pecho adapte su producción a la necesidad del niño, hay que darle cada vez que pida, no “cada tres horas 10 minutos de cada pecho”.

    Se queda con hambre. Al dar el pecho, nunca sabemos cuánto toma el bebé. Por eso hay que darle según pida y dejar que llegue a la leche del final, más grasa. Hay épocas en que mama con más frecuencia (brotes de crecimiento), para aumentar la producción.

    El calostro no es bueno. La primera leche, muy concentrada, tiene muchas proteínas y defensas. Se produce poca porque el estómago del recién nacido es muy pequeño, como una canica.

    Dar de mamar duele. En situaciones normales, no duele. El dolor es síntoma de problemas, como las grietas, que son fruto de una mala postura al mamar, y desaparecen al corregirla.

    Mi bebé crece menos que los que toman biberón. Hasta hace poco, las curvas de crecimiento se basaban en niños alimentados con leche artificial, lo que podía llevar a recomendar una obesidad prematura. La OMS ha publicado nuevas tablas, con los niños amamantados como referencia de crecimiento saludable.

    Toma el pecho por vicio, lo malcriaré. La OMS recomienda amamantar como mínimo hasta los dos años. El pecho no solo es alimento, también consuelo, por eso los chupetes imitan al pezón.

    No puedo dar el pecho porque tomo medicamentos. Muy pocos tienen efectos sobre la leche materna. Consulte si es compatible aquí (hospital de Denia).

    REPORTAJE: Vida & Artes
    Aprendiendo a ser mamíferos de nuevo
    Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

    CECILIA JAN 04/08/2010

    Si hubiera una vacuna que redujera el riesgo de meningitis bacteriana, diarrea, otitis, infecciones respiratorias, diabetes, linfoma, leucemia, obesidad, asma y síndrome de muerte súbita del lactante, ¿se la pondría a su hijo? ¿Y si además protegiera a la madre de la osteoporosis, el cáncer de mama y de ovarios y la ayudara a perder peso? Esa vacuna existe, pero pocos niños y mujeres se benefician de ella, y menos de la forma óptima recomendada por las organizaciones médicas. Es la leche materna.

    “Las ventajas son tantas que más bien hay que hablar de los inconvenientes de los sucedáneos de la lactancia materna. Es como con el tabaco: hay que proteger de la lactancia artificial, no demostrar las ventajas de la lactancia materna”, afirma Josefa Aguayo, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Aunque la creencia popular es que las leches de fórmula son casi tan buenas como la materna, los expertos alertan de sus riesgos: “Hay más alergias, riesgo de desarrollar procesos infecciosos, obesidad…”, cita Aguayo.

    Según la OMS, la prolongación de la lactancia hasta los seis meses en exclusiva y hasta los dos años de forma complementaria salvaría cerca de 1,5 millones de vidas anualmente. Incluso en sociedades industrializadas, la leche artificial se asocia a mayor riesgo de enfermedad y muerte: “Un estudio muestra que se podrían salvar 9.000 vidas al año en EE UU mediante el amamantamiento exclusivo y prolongado” por la reducción del riesgo de muerte súbita, dice Christiane Rudert, de Unicef.

    El fomento de la lactancia es “una prioridad”, dice Concepción Colomer, directora del Observatorio de Salud de las Mujeres, del Ministerio de Sanidad. “Aquí no hay controversia, está demostrado que es lo más conveniente”. Por eso la estrategia de salud sexual y reproductiva que preparan Gobierno, comunidades autónomas y asociaciones científicas incluye un apartado sobre el tema. Uno de los puntos del texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es “aplicar el código de comercialización de sucedáneos de leche materna” para “proteger la lactancia materna de prácticas publicitarias engañosas que inducen al abandono de la misma”. El marketing de los fabricantes fue uno de los factores que hicieron que en el siglo XX la lactancia materna casi desapareciera en los países desarrollados. El código, aprobado en 1981 por la OMS, prohíbe anunciar leche artificial o dar muestras. Pero en España y en el resto de la UE sólo se aplica parcialmente.

    ¿Y si la madre no quiere dar el pecho o no lo consigue? “Lo importante es que la decisión sea informada. No hay que presionar a la mujer”, dice Aguayo. “Prefiero una madre que dé el biberón con cariño a una que amamanta con mala leche”, opina Gema Cárcamo, de la asociación Multilacta. Carlos González tiene otra visión: “La lactancia es una parte muy importante del ciclo de vida de la mujer. Por desgracia, la sociedad no comprende que, si no lo logra, es normal que le dé pena o rabia”.

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    Con el verano y el calor, llegan los reclamos de los familiares, “y este bebe no bebe agua? pues con el calor que hace, deberias darle agua!” A continuación unos datos muy interesantes que nos dan herramientas para saber, estar seguras, y enseñar a los demás que nuestro bebé, no necesita nada más que pecho, mucho pecho.

    Lactancia Materna Exclusiva: la única fuente de agua que necesita un bebé

    Los recién nacidos sanos entran al mundo bien hidratados y permanecen así si se amamantan exclusivamente durante el día y la noche, aún en los climas más cálidos y secos.

    No obstante, la práctica de darles agua a los bebés durante sus primeros seis meses de vida -el período de tiempo recomendado para dar lactancia materna exclusiva- persiste en muchas partes del mundo con consecuencias peligrosas para la nutrición y salud de estos/as niños/as.

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    ¿Por qué se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un bebé?

    Las guías internacionales recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses basado en la evidencia científica de los beneficios que tiene en la supervivencia infantil, crecimiento y desarrollo.

    La leche materna provee toda la energía y los nutrientes que necesita el bebé durante sus primeros seis meses de vida, así como también reduce el índice de mortalidad infantil causado por enfermedades comunes en la infancia, tales como diarrea y neumonía; apresura la recuperación durante una enfermedad y ayuda a espaciar los embarazos.

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    ¿Suplementar con agua a una edad temprana es una práctica común? Y si es así, ¿por qué?

    La práctica de dar agua y otros líquidos tales como té, agua azucarada y jugo a los bebés amamantados durante sus primeros meses de vida, es común en la mayor parte del mundo, como se ilustra en la figura 1.

    Esta práctica a menudo empieza durante el primer mes de vida, y los estudios llevados a cabo en las áreas peri urbanas de Lima (Perú) demostraron que un 83% de los bebés recibían agua y té durante su primer mes. Los estudios realizados en varias comunidades de Gambia, Las Filipinas, Egipto y Guatemala reportaron que más del 60% de los recién nacidos reciben agua azucarada y/o té.

    Las razones que las personas dan para dar agua a los bebés varían en las diferentes culturas. Algunas de las razones más comunes son:

    • Es necesaria para la vida.
    • Quita la sed.
    • Alivia el dolor (causado por cólicos y estreñimiento).
    • Previene y combate los catarros y el estreñimiento.
    • Los tranquiliza un período de 24 horas.

    Las creencias culturales y religiosas también influyen en la introducción temprana del agua. Proverbios que pasan de generación en generación recomiendan que las madres den agua a sus hijos/as.

    El agua puede verse como la fuente de vida – una necesidad espiritual y fisiológica. Algunas culturas incluso consideran el hecho de ofrecer agua a los recién nacidos como una forma de darle la bienvenida al mundo.

    El consejo de los trabajadores de salud también influye sobre el uso del agua en muchas comunidades y hospitales.

    Por ejemplo, un estudio en una ciudad de Ghana encontró que el 93% de las comadronas piensan que se debe dar agua a todos los bebés desde su primer día de vida. En Egipto, muchas enfermeras les recomiendan a las madres que den agua azucarada a los bebés después del parto.

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    ¿Cómo obtienen suficiente agua los bebés amamantados?

    Dependiendo de la temperatura y humedad del medio ambiente, así como del peso y nivel de actividad de los bebés, el requerimiento diario de líquidos para bebés sanos varía entre 80-100 ml/kg durante la primera semana de vida y entre 140 –160 ml/kg para bebés que están entre los tres y seis meses.

    Estas cantidades están disponibles en la leche materna si se da lactancia exclusiva según lo demande el bebé durante el día y la noche por dos razones:

    • La leche materna es 88% agua.
    • La cantidad de agua que consume un bebé al amamantarlo exclusivamente llena sus requerimientos y provee un buen margen de seguridad. A pesar de que un recién nacido recibe poca agua en la primera leche amarillenta que recibe por que es bastante espesa (calostro), los infantes no necesitan agua adicional porque nacen con agua extra en sus cuerpos.

    Este calostro cambia gradualmente a la leche que tiene un mayor contenido de agua, la cual “baja” alrededor del tercer a cuarto día despues del parto. La figura 2 muestra los componentes principales de la leche materna.

    La leche materna tiene una baja concentración de solutos. Una de las funciones principales que tiene el agua en el cuerpo, es la de eliminar, a través de la orina, los solutos que están en exceso.

    Se refiere con solutos a las sustancias disueltas, como por ejemplo el sodio, potasio, nitrógeno y cloruro. Los riñones, aunque inmaduros hasta aproximadamente los tres meses de vida, son capaces de concentrar los excesos de solutos en la orina para mantener el balance químico de un cuerpo sano.

    Debido a que la leche materna tiene una baja concentración de solutos, el bebé no necesita la misma cantidad de agua con relación a su peso, que necesitan los niños mayores y los adultos.

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    ¿Qué pasa con los bebés que viven en climas calientes y secos?

    El contenido de agua en la leche materna es mayor a los requerimientos que tienen los infantes bajo condiciones normales y es adecuada para los bebés que viven en climas calientes y secos.

    Los estudios indican que los bebés que amamantan exclusivamente durante sus primeros seis meses de vida no necesitan de líquidos adicionales ni aún en países con temperaturas extremadamente altas y con bajos niveles de humedad.

    Las concentraciones de solutos en la orina y sangre de bebés amamantados exclusivamente en países con estas condiciones climáticas, se encontraron dentro de los rangos normales, indicando que su ingesta de agua es adecuada.

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    ¿Puede ser dañino darle agua a un bebé menor de seis meses?

    El ofrecer agua a un bebé antes de los seis meses puede ocasionar problemas de salud significativos.

    El suplementar con agua puede incrementar el riesgo de desnutrición. El reemplazar la leche materna con un líquido de poco o ningún valor nutricional puede tener un impacto negativo en el estado nutricional del bebé, así como en su supervivencia, crecimiento y desarrollo.

    El consumo de pequeñas cantidades de agua u otro líquido puede llenar el estómago del infante y esto reduce su apetito por la leche materna, que sí es rica en nutrientes. Estudios han demostrado que el dar agua a los bebés antes de los seis meses, puede reducir el consumo de leche materna hasta un 11%.

    El ofrecer agua con glucosa durante la primer semana de vida se ha asociado con una mayor pérdida de peso y estancias más prolongadas en el hospital.

    El suplementar con agua incrementa el riesgo de enfermedad. El agua y los implementos para ofrecer otros alimentos son vehículos para la introducción de patógenos. Los infantes tienen un mayor riesgo de estar expuestos a los organismos que causan diarrea, especialmente en ambientes con poca higiene y sanidad. En los países menos desarrollados, dos de cada cinco personas carecen de acceso a agua potable.

    La leche materna asegura que el bebé tenga acceso a una fuente adecuada y fácilmente disponible de agua pura.

    Investigaciones realizadas en Las Filipinas confirman los beneficios de la lactancia materna exclusiva, así como los efectos dañinos que causa la introducción temprana de líquidos no nutritivos, y su relación con la incidencia de enfermedades diarreicas. Dependiendo de la edad, un infante es dos a tres veces más susceptible a padecer de diarrea si le dan agua, té o preparaciones herbales además de la leche materna que si lo amamantan exclusivamente.

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    ¿Se le debe dar agua a un bebé que tiene diarrea?

    En el caso de diarrea leve, se recomienda amamantar al bebé con mayor frecuencia.

    Cuando un infante tiene un caso de diarrea moderada a severa, las personas encargadas deben buscar ayuda de un trabajador de salud y continuar amamantando, tal como se recomienda en La Guía para el Manejo Integrado de Enfermedades Infantiles (MIEI).

    Los bebés que presentan síntomas de deshidratación pueden necesitar terapia de rehidratación oral (TRO), la cual solo debe darse siguiendo las sugerencias del trabajador de salud.

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    ¿Cómo pueden los programas referirse a la práctica común de introducir el agua a temprana edad?

    Para referirse a la práctica común de introducir agua a los bebés a una edad temprana, los administradores de los programas deben primero entender las razones culturales que llevan a esta práctica, deben analizar la información existente, hacer pruebas de prácticas mejoradas y desarrollar estrategias de comunicación efectiva dirigidas a un público específico.

    Los trabajadores de salud y los trabajadores voluntarios de la comunidad deben estar informados de que la leche materna llena los requerimientos de agua en los bebés que son exclusivamente amamantados durante sus primeros seis meses de vida.

    Es posible que ellos/as necesiten un entrenamiento en cómo comunicar los mensajes y hacer las negociaciones de cambios de comportamiento.

    En el apartado siguiente se presentan mensajes para dirigirse a las creencias y actitudes locales sobre los requerimientos de agua en los infantes. Estos mensajes son algunos ejemplos que han sido desarrollados en programas de promoción de la lactancia materna.

    El proveer información correcta, adaptar los mensajes para dirigirlos a una población específica sobre sus creencias y preocupaciones, negociar con las madres para lograr que se comprometan a probar un nuevo comportamiento, puede ayudar a establecer la lactancia materna como una nueva norma comunitaria-

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    Cómo comunicar el mensaje: “No dar agua”

    Los siguientes mensajes han sido usados en programas para convencer a madres, sus familias y a los trabajadores de salud, de que los bebés que se alimentan exclusivamente con lactancia materna, no necesitan agua durante sus primeros seis meses de vida.

    Las formas más efectivas de lograr esto depende de la audiencia y las prácticas, creencias, preocupaciones y limitaciones que tienen las personas en cada localidad.

    Hacer que el significado de lactancia materna exclusiva quede claro.

    • Lactancia materna exclusiva significa alimentar al bebé únicamente con leche materna. Esto implica que no se le da agua, líquidos, té, preparaciones con hierbas ni alimentos sólidos durante los primeros seis meses de vida. (Es importante mencionar las bebidas y comidas que comúnmente se ofrecen a los infantes menores de seis meses en esa localidad. Un programa encontró que las mujeres no consideraban que el consejo “no dar agua” se refería al uso de té de hierbas u otros líquidos.)

    Tomar las ideas que generalmente se asocian con el agua y aplicarlas al calostro.

    • El calostro es el alimento que le da la bienvenida a los recién nacidos. Es su primera vacuna; protege al bebé contra enfermedades.
    • El calostro limpia el estómago del recién nacido. El agua azucarada no es necesaria.

    Explicar por qué un bebé amamantado exclusivamente no necesita agua.

    • La leche materna está compuesta en un 88% por agua.
    • Cada vez que una madre amamanta a su bebé, ella le da agua a través de su leche.
    • La leche materna tiene todo lo que el bebé necesita para saciar su sed y satisfacer su hambre. La leche materna es sin lugar a dudas el mejor alimento y bebida que se le puede ofrecer a un infante para que crezca fuerte y sano.

    Resaltar los riesgos de dar agua a los bebés.

    • El dar agua a un bebé puede ser dañino y causarle diarrea y enfermedades. La leche materna es limpia, pura y protege contra enfermedades.
    • El estómago de un bebé es pequeño. Cuando toma agua, queda muy poco espacio para recibir la leche materna que es necesaria para que el bebé crezca fuerte y sano.

    Atar las buenas prácticas de lactancia a la ingestión adecuada de líquido.

    • Cuando una madre piensa que su bebé tiene sed, ella debe amamantar inmediatamente. Esto asegurará que el infante reciba toda el agua que necesita.

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    ¿Cuáles son las necesidades de agua para los niños mayores de seis meses?

    Las guías para el consumo de agua después de los seis meses son menos claras que para el primer semestre de vida de un infante.

    Al cumplir seis meses, se introducen alimentos sólidos para complementar su alimentación. Estos son alimentos que se dan además de la leche materna para llenar los requerimientos nutricionales que tienen los bebés a esta edad.

    Los tipos de alimentos que comen estos bebés afectarán a las necesidades que tengan de agua. En general, los requerimientos de agua que tienen los infantes entre los de 6-11 meses, pueden ser suplidos por la leche materna. Agua adicional puede también recibirse a través de frutas o jugos, verduras o pequeñas cantidades de agua hervida durante las horas de comida.

    Se debe tomar la precaución de que el agua y los otros líquidos no reemplacen la leche materna.

    El agua pude reemplazar o diluir el contenido nutricional de alimentos complementarios que se consideran “densos” en energía. Cereales ralos, sopas, caldos y otros alimentos con alto contenido en agua, generalmente caen debajo de las recomendaciones de niveles de energía que deben tener los alimentos complementarios que se recomienda ofrecer a los bebés como complemento de la leche materna (0.6 kcal/g).

    Al reducir la cantidad de agua agregada a estos alimentos se puede mejorar el estatus nutricional de los/as niños/as de esta edad.

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