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Via Bebés y Más.

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Una de las primeras barreras con que se encuentran muchas madres, y por ende, también los hijos, son las grietas que aparecen en el pezón de algunas madres que dan el pecho a sus bebés.

Normalmente aparecen los primeros días cuando la técnica no es del todo adecuada (la posición del bebé no es correcta), si la mamá utiliza jabones, detergente en la ropa u otros compuestos químicos agresivos o si se utilizan cosméticos hechos a base de alcohol con glicerina o bien por una combinación de varios de estos factores, siendo la causa más habitual la posición del bebé.

Conociendo las causas es posible prevenirlas, ya que si se eliminan o minimizan los factores desencadenantes, el problema no se originará o, como mínimo, conoceremos las posibles soluciones y podrá prevenirse un empeoramiento de las mencionadas grietas.

Qué son las grietas

Las grietas en los pezones son heridas, cortes muy finos que en ocasiones no se ven, pero que ocasionan mucho dolor cuando el bebé empieza a mamar. La piel se agrieta como lo hacen nuestros labios y nuestras manos cuando hace frío y la zona queda muy sensible, transformando algo que debería ser placentero en un momento que las madres no desean que llegue, con tal de evitar el sufrimiento.

Hay varias estrategias que pueden ayudar a prevenir las grietas si aún no se han producido y que son útiles para solucionarlas si ya han aparecido:

Lo primero, un buen primer agarre

Una de las razones de que muchos bebés se cojan mal al pecho es que no se les haya permitido mamar durante la primera hora de vida o que se les haya separado de su madre antes de haber hecho la primera toma.

Los bebés nacen preparados para succionar y se ha visto que, si al nacer se les deja encima del pecho de su madre, son capaces de reptar y moverse hasta llegar por sí solos al pecho y empezar a succionarlo. Unos tardan más y otros menos, pero normalmente, dentro de las primeras dos horas, lo hacen todos.

Si se separan madre e hijo o incluso si se introduce algo en la boquita del bebé (una sonda, un dedo, una tetina, un chupete…) cabe la posibilidad de que el bebé haga una impronta oral con lo que le ha entrado en la boca y trate de mamar, no como sabe de manera innata, sino como acaba de aprender al notar algo en la boca. En tal caso, lo más probable es que se agarre mal al pecho y que empiecen los problemas. Por ello se insiste en que, si el bebé está sano, se permita el contacto continuo, piel con piel, con la madre, al menos hasta que haga la primera toma.

Valorar la postura y el agarre del bebé

Dado que una mala posición a la hora de mamar es la principal causa de que dar el pecho duela y de que se hagan grietas lo primero que debe hacerse es valorar la postura del bebé.

En primer lugar hay que ver cómo está posicionado su cuerpo con respecto a la madre. Durante toda la vida hemos visto a niños tomando biberón tumbados boca arriba sobre el brazo de nuestra madre. Esto hace que muchas madres cojan de la misma manera a los bebés, con una diferencia: en vez de recibir el alimento con un biberón desde arriba lo reciben con el pecho desde el lado. Esto hace que los bebés tengan que girar la cabeza para comer, haciéndolo todo más dificultoso (algo muy simple de comprender si tratamos de comer sentados en una silla de lado y girando la cabeza para orientarnos hacia el plato y el cubierto).

La postura ideal, por lo tanto, es aquella en la que el bebé venga de cara hacia el pecho, es decir, que todo su cuerpo esté orientado hacia la madre, casi barriga con barriga.

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Los niños que toman biberón apoyan su cabeza en la zona de flexión del brazo, por eso si se colocan así quedarían probablemente algo alejados del pezón y tendrían que “tirar” del pecho hacia sí para poder mamar correctamente. Al forzar la posición del pecho el agarre no es adecuado y puede producir dolor y grietas. Lo ideal es que el niño esté en un punto del brazo tal, que en condiciones normales, sin tocar el pecho, el pezón apunte a su nariz. De este modo, con sólo aproximarse y abrir la boca el bebé podrá agarrarse al pecho dejando el pezón en la parte superior de la boca, que es donde debe quedar.

La boca debe quedar bien abierta antes de cogerse. Si la abre poco es muy probable que coja sólo el pezón y que empiece a ordeñarlo (y eso duele mucho), llegando a dañarlo si lo hace a menudo. Por esta razón se recomienda tocar un poco la nariz con el mismo pezón, para que el bebé empiece a abrir la boca poco a poco. Si no le dejamos cogerse en el momento, la abrirá cada vez más (mientras cabecea). En el momento en que veamos que la tiene bien abierta: ¡plas! (teta p’adentro), a la vez que apretamos un poco a nuestro bebé contra el pecho, para que le cueste echar atrás (con lo que mamaría sólo del pezón), pero sin presionar en su cabeza, ya que les molesta y se suelen desenganchar del pecho.

Hay ocasiones, sobretodo en los primeros días, en que se combinan situaciones potencialmente “peligrosas”, como sería que la madre tuviera un pezón grande y el bebé una boca pequeña. En estos casos hay que estar aún más pendiente del agarre, ya que los bebés pueden tender a agarrarse sólo del pezón. Lo bueno de este potencial problema es que se soluciona solo, pasando unos días, cuando el bebé crece un poco, con él su boca y cuando es además más experto en el arte de succionar.

Evitar el uso de tetinas y chupetes

El pecho debe succionarse llegando a él con la boca bien abierta, las tetinas y los chupetes, en cambio, se suelen agarrar con la boquita más bien cerrada. Además, el mecanismo de succión del pecho es muy diferente al modo de tomar leche en un biberón con las tetinas tradicionales, en que el bebé no tiene que hacer nada especial para que la leche caiga, sino más bien al contrario, aprender a detenerla para que el flujo no sea continuo.

Si un bebé aprende a poner la lengua en el agujero de la tetina para detener la leche y pretende hacer lo mismo cuando va a mamar del pecho (“mira mamá, qué he aprendido”), lo único que conseguirá será sacar el pecho de la boca, una y otra vez. Si encima cierra la boquita para coger el pecho tal y como coge un chupete, lo más probable es que acabe agarrándose mal y provocando grietas.

No lavar los pechos

Hace unas décadas los pechos se lavaban después de cada toma y a las madres se les decía que se pusieran gasas estériles para evitar que la piel se llenara de gérmenes que luego fuera a chupar el bebé. Esto, que además era un auténtico suplicio por ser innecesario, hacía que la piel del pezón quedara seca, tanto, que lo más fácil era que se agrietara.

Ahora se recomienda todo lo contrario, una ducha diaria y listo, sin jabón siquiera.

No aplicar cremas ni lociones en el pezón

A menos que haya algún problema que lo indique, no hay que aplicar ninguna loción ni crema en la areola. Nada de nada. Los tubérculos de Montgomery, que son los granitos que se aprecian a simple vista en la areola, segregan una grasa que lubrifica la misma para proteger de las agresiones externas. Si encremamos la zona estamos impidiendo que hagan su función natural.

Utilizar discos de lactancia adecuados

Utilizar discos absorbentes de lactancia que no irriten. Recuerdo que a Miriam se le pusieron de todos los colores una vez que compramos unos algo más baratos, teniendo que tirarlos para volver a los de siempre. Puede ser buena idea utilizar unos de tela, que son lavables y por lo tanto reutilizables.

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Como siempre en el blog de Sina, encontramos artículos muy interesantes! Actualmente una chica de nustra asociación gracias a este estudio, está mejorando su lactancia.

Bacterias probióticas contra la mastitis humana

www.madrimasd.org (04/10/2010)

Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha publicado recientemente los resultados de un ensayo clínico en el que se confirma la eficacia de dos lactobacilos aislados de la leche humana para el tratamiento de las mastitis asociadas a la lactancia.

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MASTITIS, EL “LADO OSCURO” DE LA LACTANCIA

Hasta un treinta por ciento de las mujeres que deciden amamantar a sus bebés sufren mastitis, una infección de la mama que provoca su inflamación y fuertes dolores.

Un grupo de investigación del Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la UCM ha confirmado el éxito de una terapia con lactobacilos aislados de la propia leche humana.

Juan Miguel Rodríguez Gómez, coordinador de la investigación, explica así la naturaleza de esta enfermedad:

La mastitis se produce básicamente por una alteración del tipo de microorganismos que hay en la glándula mamaria. Al final del embarazo y durante la lactancia se forma una microbiota mamaria caracterizada por una gran diversidad bacteriana y una concentración moderada; esta comunidad bacteriana es importante ya que juega papeles beneficiosos para el lactante.

Sin embargo, diversos factores alteran esta situación, provocando el predominio de unas pocas especies, fundamentalmente estafilococos y estreptococos, a unas concentraciones mucho más elevadas de lo normal. El resultado es la inflamación del epitelio mamario y la obstrucción de los conductos galactóforos; en otras palabras, se forma la mastitis.

El problema del tratamiento radica en que gran parte de los agentes causantes de mastitis son resistentes a los antibióticos que se suelen utilizar en la práctica clínica. En tal situación, las mujeres afectadas sólo tienen dos opciones: o aguantar el dolor, o abandonar la lactancia. Esta enfermedad, de hecho, constituye la primera causa médica de abandono precoz de la lactancia materna.

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PROBIÓTICOS PARA RESTABLECER EL EQUILIBRIO MICROBIANO EN LA GLÁNDULA MAMARIA

Imagen de microscopio óptico en la que se aprecia la abundancia de bacterias (flechas negras) y células somáticas (flechas blancas) en una muestra de leche obtenida de una mujer aquejada de mastitis. Foto: Irene Espinosa y Esther Jiménez

Hace dos años, el grupo de investigación desarrolló un método alternativo para el tratamiento de esta patología, basado en la administración oral de dos lactobacilos probióticos que previamente habían aislado de la leche humana.

El experimento, que se llevó a cabo en veinte mujeres, a las que se dio o bien el preparado, o bien un excipiente que funcionara como placebo, fue todo un éxito: todas las afectadas que tomaron los probióticos mejoraron rápidamente en un periodo de entre cinco y siete días, al contrario que aquellas que sólo tomaron el placebo.

La eficacia mostrada por los lactobacilos impulsó al equipo dirigido por Juan Miguel Rodríguez a realizar un ensayo clínico para comparar la efectividad de los probióticos frente a los antibióticos que se prescriben normalmente para el tratamiento de las mastitis infecciosas durante la lactancia.

Los resultados obtenidos se han publicado recientemente en una de las revistas más prestigiosas en su campo: Clinical Infectious Diseases.

En el ensayo participaron 352 mujeres aquejadas de mastitis, que se distribuyeron aleatoriamente en tres grupos.

Las mujeres asignadas a los dos grupos con tratamiento probiótico A (n = 124) y B (n = 127) tomaron diariamente durante 3 semanas una dosis de 109 ufc de Lactobacillus fermentum CECT5716 o L. salivarius CECT5713, respectivamente.

Estas dos cepas de lactobacilos procedentes de la leche materna se seleccionaron en base a su origen, seguridad y propiedades antiinfecciosas e inmunomoduladoras; además, han sido caracterizadas exhaustivamente y ya se dispone de la secuencia de su genoma completo.

El tercer grupo (n = 101) recibió el antibiótico prescrito en su centro de salud (amoxicilina con ácido clavulánico, amoxicilina, cotrimoxazol, cloxacilina o eritromicina). Antes de iniciar el tratamiento, el recuento de bacterias en la leche de todas las participantes fue similar (entre 4,35 y 4,47 log10 ufc/ml), siendo Staphylococcus epidermidis, S. aureus y Streptococcus mitis las especies predominantes. No se detectaron lactobacilos en ninguna de las muestras.

Los síntomas clínicos se evaluaron con una escala arbitraria entre 0 (muy doloroso) y 10 (sin dolor) y la puntuación inicial de todas las mujeres osciló entre 2,01 y 2,35.

Al cabo de las tres semanas que duró el estudio, el recuento de bacterias en la leche de los grupos con tratamiento probiótico no difería de lo que se encuentra habitualmente en las mujeres sanas (entre 2,61 y 2,33 log10 ufc/ml) y era significativamente inferior al del grupo antibiótico (3,28 log10 ufc/ml, p<0,001). Asimismo, en la leche del 53,8% de las mujeres que habían tomado probiótico pudo aislarse el lactobacilo que se les había administrado.

En cuanto a los síntomas clínicos, las mujeres de los grupos a los que se habían administrado probióticos mejoraron notablemente (puntuación final entre 8,61 y 8,68) en comparación con las del grupo con tratamiento antibiótico (5,81, p<0,001).

Además, algunas mujeres de este último grupo no mejoraron y otras se sentían peor o continuaban teniendo un dolor intenso; de hecho, nueve de ellas abandonaron la lactancia. Cabe destacar que el tratamiento con antibiótico dio lugar a un mayor porcentaje (30,7%) de recurrencias que el tratamiento con probióticos (8,8%). Nueve de las mujeres tratadas con antibiótico desarrollaron candidiasis vaginal, un hecho que no se observó en ninguna de las mujeres a las que se les administró los lactobacilos.

A la vista de los resultados obtenidos, Juan Miguel Rodríguez está convencido de que L. salivarius CECT5713 y L. fermentum CECT5716 son una prometedora alternativa a los antibióticos en el tratamiento de las mastitis lactacionales. Por ello, su grupo de investigación continúa trabajando para desentrañar el mecanismo responsable de los efectos observados.

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R. Arroyo, V. Martín, A. Maldonado, E. Jiménez, L. Fernández y J. M. Rodríguez. “Treatment of infectious mastitis during lactation: antibiotics versus oral administration of lactobacilli isolated from breast milk”. Clinical Infectious Diseases, 2010, 50:1551-1558.

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Programa Oficial.

SMLM 2010

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REPORTAJE: Vida & Artes

Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

Una de las experiencias más agobiantes para una madre primeriza es intentar que el bebé llorón y hambriento que acaba de revolucionar su mundo se enganche al pezón, dolorido por las grietas, mientras su suegra repite: “Dale un biberón, se crían igual de bien”. Y es que cualquier conversación de madres, un vistazo a los foros de Internet, o la cantidad de artilugios inventados para facilitar la lactancia materna parecen indicar que somos unos extraños mamíferos que ya no sabemos alimentar a nuestros bebés, y que nos extinguiríamos si no existieran los biberones.

  • Falsos mitos sobre la lactancia materna
  • Los riesgos del biberón

  • Carlos González

    Carlos González

    ENTREVISTA DIGITAL – 03-08-2010

    Pediatra y autor de ‘Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna’.

    Foto

    Código de comercialización de sucedáneos de la leche materna

    DOCUMENTO (PDF – 561,27Kb) – 04-08-2010

    Foto

    Real Decreto de comercialización de leches artificiales

    DOCUMENTO (PDF – 171,87Kb) – 04-08-2010

    La noticia en otros webs





    La OMS aconseja lactancia materna exclusiva hasta los seis meses

    Solo se sigue esta recomendación con el 36% de los niños españoles

    La industria ha logrado que se vea la leche de fórmula como la más norma

    Las madres no han podido aprender de otras mujeres cómo se amamanta








    ¿Por qué algo en teoría natural resulta tan difícil hoy en día, hasta el punto de que muchas madres deciden no dar a sus bebés leche materna, pese a sus incontables beneficios, tanto para la salud como para la vinculación afectiva? La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan amamantar de forma exclusiva (sin agua, zumos, infusiones, ni leche artificial) hasta los seis meses de vida, y seguir con la lactancia, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.

    Pero la realidad es muy distinta: aunque a la salida del hospital, la mayoría de las madres (80%) dan el pecho, a los tres meses solo el 52,5% de los niños toman leche materna en exclusiva, y a los seis, el 36%, según los datos que dio el lunes, comienzo de la semana mundial por la lactancia, la AEP.

    Una mezcla de falta de formación y de apoyo coordinado de los profesionales, junto con la información insuficiente de la futura madre, sometida a un bombardeo de falsos mitos y presiones familiares y sociales, dificultan que se cumplan las recomendaciones sanitarias y los deseos de muchas mujeres de prolongar la lactancia. Subyace la pérdida de referentes culturales, tras décadas en las que no hemos podido aprender a amamantar observando a otras mujeres pues el biberón se ha convertido en la norma, en gran parte por la mercadotecnia agresiva de los fabricantes, que han logrado que se vea como positivo alimentar a los bebés con leche de otra especie -la vaca- en la que hay que eliminar y añadir componentes para imitar a la leche materna. Si se suman las raquíticas políticas para compaginar lactancia y trabajo, como la baja maternal de 16 semanas, el resultado es obvio.

    La vivencia de Mónica Cuello, de 31 años, es un ejemplo de esta conjunción de factores. No pensaba amamantar -“mi madre no pudo”, dice, algo de lo que están convencidas muchas mujeres que dieron a luz en la segunda mitad del siglo XX-, pero tras las clases de preparación al parto, decidió hacerlo. “El problema es que te dicen que es importante dar el pecho, pero no cómo ni qué esperar”, opina esta mujer trabajadora. “No me informé más pues creía que era algo natural”.

    Cuando nació Alejandro, hace 15 meses, se dio de bruces con la realidad. “El primer día ni me preguntaron cómo me iba. Sólo me dijeron que me lo pusiera 10 minutos a cada pecho cada tres horas”. Cuello pensaba que mamaba bien, pero al día siguiente había perdido el 7% de peso, y le dieron un biberón de leche de fórmula. Cuando al fin una matrona le ayudó a colocarse al niño al pecho, le dolió mucho. “Me dijo que tenía que doler”. Esta madre abandonó la lactancia antes de salir del hospital. “Del dolor tan fuerte me deprimía y no me permitía estar bien con el bebé”.

    “El mayor error es que las madres lleguen pensando que dar el pecho es fácil”, opina Jesús Martín-Calama, coordinador nacional de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. Lanzada por la OMS y Unicef, acredita a los hospitales que cumplen una docena de pasos con el sello IHAN, que en muchos países se identifica con una atención de calidad. “En el 50% de los casos, hay problemas”, dice Martín-Calama. “Los bebés se tienen que adaptar al pecho de su madre, y para eso, necesitan paz, tranquilidad, tiempo para ponerse en contacto y acoplarse”, explica. “Que quede claro que los primeros 10 días no es fácil, no es lo bonito que vendrá luego. Pero como no ayudes a la madre esos primeros 10 días, se quedará sin vivir esa experiencia”.

    Para Martín-Calama, “lo que distorsiona todo es la gran facilidad para solucionar cualquier problema con un biberón, lo que no sucede en la naturaleza. Al mínimo contratiempo, se tira la toalla”, afirma. “El mundo sanitario sigue sin confiar en que la madre produzca suficiente leche, lo que hace que muchas abandonen en los primeros meses”, critica Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta, una asociación madrileña de apoyo a la lactancia.

    “Ni para ser médico ni pediatra me enseñaron nada sobre lactancia”, dice Carlos González, autor de Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna. “Ahora sí se hace, pero los médicos que llevan más años necesitan un reciclaje”. Es un problema común en los países desarrollados. “Con demasiada frecuencia, cuando hay dificultades, los profesionales de la salud suplementan con biberones, por falta de las destrezas o la experiencia necesarias”, dice Bernadette Daelmans, médica del equipo de salud y desarrollo de recién nacidos y niños de la OMS.

    Josefa Aguayo, miembro del comité de lactancia materna de la AEP y jefa de sección de Neonatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla va más allá: “Hay muchas interferencias. Empieza desde la medicalización del parto, lo que se ha extrapolado a la lactancia y la crianza”, opina. “Aún hace falta mucha formación”, afirma Aguayo, para la que es fundamental que los profesionales, desde atención primaria, transmitan un “único mensaje” a la mujer. Coincide Concepción Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España, quien añade: “Se ha perdido el instinto. Un recién nacido, si lo dejas sobre su madre, piel con piel, a los 70 minutos como máximo empieza a mamar”.

    La experiencia de Cuello también muestra una situación frecuente, tanto en centros públicos como privados: la contradicción de que una política oficial de apoyo a la lactancia materna, en la práctica, choca con rutinas anticuadas, falta de formación o un simple comentario de un profesional, que dicho en un momento de máxima sensibilidad y agobio, puede acabar con el deseo de amamantar de la mujer.

    Aunque el hospital de Cuello siguió la recomendación de poner al recién nacido sobre la madre, llevó a cabo prácticas desaconsejadas: fijar duración y tiempo a la toma, dar leche artificial sin haber intentado que la madre se extrajera leche, y hacerlo en biberón en vez de con jeringuilla (para evitar que el bebé confunda el modo de succionar la tetina con el del pezón, totalmente distintos). Y por último, dejar que la mujer se fuera con la convicción de que dar el pecho es doloroso, cuando con solo corregir la postura podría haber dejado de serlo.

    “Desde 2008, sabiendo que las cosas no se hacían bien, empezamos un proyecto de fomento de la lactancia materna”, explica la doctora Begoña Arias, responsable de este programa en los hospitales de Sanitas, entre ellos el de La Moraleja, donde dio a luz Cuello. Arias reconoce que, por desgracia, “estas cosas puntuales seguirán pasando”, aunque se trabaja para evitarlo: han dado charlas de formación a todo el personal, están cambiando protocolos de actuación, y han creado una consulta externa de lactancia para las madres una vez recibida el alta.

    “Es muy difícil lograr el cambio de mentalidad de todos los profesionales de un centro”, confirma Martín-Calama. En España, sólo hay 15 hospitales acreditados por la IHAN, y otros dos están en proceso muy avanzado. Son menos del 10% del total, frente al 90% en países como Suecia o Noruega. “Hay que poner a todo un hospital, incluidos auxiliares o celadores, a trabajar para una causa”, explica.

    El 12 de Octubre (Madrid) está a punto de lograr la acreditación, algo meritorio, según Martín-Calama, dado el tamaño del centro, con 7.000 trabajadores. Es el primer hospital español con un banco de leche materna, y sigue prácticas como limpiar al recién nacido o valorar su salud encima de la madre, incluso tras una cesárea si su estado lo permite. Las vacunas o el peso se posponen dos horas, y se intenta que madre y niño se separen lo mínimo. Un profesional observa la primera toma para prevenir problemas.

    Este centro cuenta con una consultora certificada en lactancia materna, Juana María Aguilar. Una de sus labores es impartir talleres a las madres ingresadas. En camisón, y la mayoría con el bebé de pocos días en brazos, las mujeres, algunas muy jóvenes, muchas inmigrantes, desgranan sus dudas. “Las clásicas son: ‘No tengo leche’, ‘¿Le alimentará lo suficiente?’ y ‘¿Se queda con hambre?”, resume Aguilar. Durante la charla, muy participativa, esta enfermera intenta reforzar la confianza de las madres.

    “El pilar fundamental es que la mujer desee lactar. Cuantas más armas le ofrezcamos para que informe a la familia y a la pareja, mejor”, afirma. Armas necesarias para vencer la presión de madres y suegras de las parturientas. “Pues yo te crié con biberón y mira qué bien estás”. O “¿Por qué pide tanto? Se ha quedado con hambre”, son dos clásicos que alimentan las inseguridades maternas.

    Una vez la madre consigue lo más difícil, instaurar la lactancia, las presiones, incluso de los propios pediatras, continúan con comentarios como “ya es muy grande para tomar el pecho” o “lo estás malcriando”. “A menudo, familiares y amigas de la madre saben muy poco de lactancia, o han tenido experiencias negativas y no la pueden ayudar. De hecho, puede oír todo tipo de comentarios destructivos de gente ignorante que no entiende el proceso de la lactancia”, afirma por correo electrónico Christiane Rudert, experta en nutrición de Unicef.

    Por suerte, el panorama, poco a poco, está cambiando. “Hace 20 años, era rarísimo que alguien diera el pecho más de seis meses”, asegura Carlos González, quien reivindica el amamantamiento, más allá de los beneficios para la salud, como “un derecho, una experiencia vital” muy importante para muchas mujeres. “Mejorará a medida que salgan nuevas generaciones de médicos con formación en lactancia materna, y se vean más mujeres dando el pecho. Es un círculo virtuoso”.




    Falsos mitos sobre la lactancia materna

    Los expertos consultados para este artículo responden:

    No tendré suficiente leche. Muy pocas mujeres no producen leche. Tener más depende de que el bebé mame muchas veces y de forma eficaz, vaciando el pecho. Para que el pecho adapte su producción a la necesidad del niño, hay que darle cada vez que pida, no “cada tres horas 10 minutos de cada pecho”.

    Se queda con hambre. Al dar el pecho, nunca sabemos cuánto toma el bebé. Por eso hay que darle según pida y dejar que llegue a la leche del final, más grasa. Hay épocas en que mama con más frecuencia (brotes de crecimiento), para aumentar la producción.

    El calostro no es bueno. La primera leche, muy concentrada, tiene muchas proteínas y defensas. Se produce poca porque el estómago del recién nacido es muy pequeño, como una canica.

    Dar de mamar duele. En situaciones normales, no duele. El dolor es síntoma de problemas, como las grietas, que son fruto de una mala postura al mamar, y desaparecen al corregirla.

    Mi bebé crece menos que los que toman biberón. Hasta hace poco, las curvas de crecimiento se basaban en niños alimentados con leche artificial, lo que podía llevar a recomendar una obesidad prematura. La OMS ha publicado nuevas tablas, con los niños amamantados como referencia de crecimiento saludable.

    Toma el pecho por vicio, lo malcriaré. La OMS recomienda amamantar como mínimo hasta los dos años. El pecho no solo es alimento, también consuelo, por eso los chupetes imitan al pezón.

    No puedo dar el pecho porque tomo medicamentos. Muy pocos tienen efectos sobre la leche materna. Consulte si es compatible aquí (hospital de Denia).

    REPORTAJE: Vida & Artes
    Aprendiendo a ser mamíferos de nuevo
    Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna – Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

    CECILIA JAN 04/08/2010

    Si hubiera una vacuna que redujera el riesgo de meningitis bacteriana, diarrea, otitis, infecciones respiratorias, diabetes, linfoma, leucemia, obesidad, asma y síndrome de muerte súbita del lactante, ¿se la pondría a su hijo? ¿Y si además protegiera a la madre de la osteoporosis, el cáncer de mama y de ovarios y la ayudara a perder peso? Esa vacuna existe, pero pocos niños y mujeres se benefician de ella, y menos de la forma óptima recomendada por las organizaciones médicas. Es la leche materna.

    “Las ventajas son tantas que más bien hay que hablar de los inconvenientes de los sucedáneos de la lactancia materna. Es como con el tabaco: hay que proteger de la lactancia artificial, no demostrar las ventajas de la lactancia materna”, afirma Josefa Aguayo, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Aunque la creencia popular es que las leches de fórmula son casi tan buenas como la materna, los expertos alertan de sus riesgos: “Hay más alergias, riesgo de desarrollar procesos infecciosos, obesidad…”, cita Aguayo.

    Según la OMS, la prolongación de la lactancia hasta los seis meses en exclusiva y hasta los dos años de forma complementaria salvaría cerca de 1,5 millones de vidas anualmente. Incluso en sociedades industrializadas, la leche artificial se asocia a mayor riesgo de enfermedad y muerte: “Un estudio muestra que se podrían salvar 9.000 vidas al año en EE UU mediante el amamantamiento exclusivo y prolongado” por la reducción del riesgo de muerte súbita, dice Christiane Rudert, de Unicef.

    El fomento de la lactancia es “una prioridad”, dice Concepción Colomer, directora del Observatorio de Salud de las Mujeres, del Ministerio de Sanidad. “Aquí no hay controversia, está demostrado que es lo más conveniente”. Por eso la estrategia de salud sexual y reproductiva que preparan Gobierno, comunidades autónomas y asociaciones científicas incluye un apartado sobre el tema. Uno de los puntos del texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es “aplicar el código de comercialización de sucedáneos de leche materna” para “proteger la lactancia materna de prácticas publicitarias engañosas que inducen al abandono de la misma”. El marketing de los fabricantes fue uno de los factores que hicieron que en el siglo XX la lactancia materna casi desapareciera en los países desarrollados. El código, aprobado en 1981 por la OMS, prohíbe anunciar leche artificial o dar muestras. Pero en España y en el resto de la UE sólo se aplica parcialmente.

    ¿Y si la madre no quiere dar el pecho o no lo consigue? “Lo importante es que la decisión sea informada. No hay que presionar a la mujer”, dice Aguayo. “Prefiero una madre que dé el biberón con cariño a una que amamanta con mala leche”, opina Gema Cárcamo, de la asociación Multilacta. Carlos González tiene otra visión: “La lactancia es una parte muy importante del ciclo de vida de la mujer. Por desgracia, la sociedad no comprende que, si no lo logra, es normal que le dé pena o rabia”.

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    “El mundo es mi sala de lactancia”: campaña de nANUFACTURE (C/ Burriana 7, Valencia)

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    Por primera vez, un escaparate se convierte en una sala de lactancia. Tú y tu bebé podéis ser los protagonistas. Sólo por participar, nANUFACTURE te regala una bolsa como la de la foto. Para que sigas reivindicando, donde sea.
    Si eres una mamá interesada en participar en esta acción, sólo tienes que acercarte por nuestro escaparate y reivindicar un derecho que te pertenece. La acción en el escaparate durará 2 semanas aproximadamente.
    Si trabajas en un medio de comunicación y crees que es una noticia de interés, contacta con nosotros en el 96 334 19 62 ó en info@nanufacture.com
    www.nanufacture.com
    En facebook: www.facebook.com/pages/EL-MUNDO-ES-MI-SALA-DE-LACTANCIA

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    El viernes tuvo lugar lña conferencia del Dr. Jose MAria PAricio en Zamora, una chrala amena y muy interesante. La periodista, Ana María Calvero de La Opinión de Zamora aprovechó la ocasión para hacerle una entrevista:

    «El 90% de los medicamentos se puede tomar durante la lactancia»
    «Un niño alimentado con biberón tiene más riesgo de muerte que uno que es amamantado»

    El pediatra José María Paricio, antes de la conferencia.
    Foto David Rodríguez

    El pediatra José María Paricio, uno de los médicos españoles que más ha investigado sobre la lactancia, estuvo en Zamora para hablar sobre el tema durante una conferencia organizada por la Asociación de Apoyo a la Lactancia Materna de Zamora «Apego Lácteo».

    -¿Que los niños que son amamantados sufran menos infecciones demuestra el poder inmunológico de la leche materna?

    -Efectivamente, la leche materna está llena de defensas, que no son más que los anticuerpos que fabrica la mujer de todas las enfermedades que ha padecido, y que les vienen muy bien a los niños que tienen todavía su sistema inmunológico inmaduro. La leche materna protege especialmente de las infecciones respiratorias y gastrointestinales que son, en un 90%, las que más afectan a los bebés en su primer año de vida.

    -¿La mortalidad es mayor en niños no amamantados?

    -Un niño alimentado con biberón tiene más riesgo de muerte que uno que es amamantado. Esto es difícil de probar en un país como España donde el índice de mortalidad infantil es de cinco por cada mil pero, por ejemplo, en África donde muere uno de cada diez niños sí se ha demostrado claramente que la leche materna previene la mortalidad.

    -¿A pesar de sus bondades se está perdiendo la cultura de la lactancia?

    -Así es. Los humanos hemos actuado muy mal al descuidar una cultura milenaria, que ha sido fundamental para la supervivencia de la especie, y que hemos dejado de lado por intereses espurios. La clase sanitaria tiene mucha parte de culpa porque en torno al 1900 creyó que eran mejores los sucedáneos de la leche que en ese entonces se estaban creando y los prefirió a la leche materna dando lugar a un verdadero desastre. Pero hoy sabemos que los niños que toman biberón están mas desprotegidos y enferman más que los que se amamantan.

    -¿Las asociaciones de mujeres, como es el caso de «Apego Lácteo» en Zamora, son las que están motivando un resurgimiento de la cultura de la lactancia?

    -Definitivamente. Creo que cuando la lactancia salga del entorno médico y vuelva a la sociedad, a través de estos grupos de apoyo mujeres, las cosas mejorarán. Porque en cien años hemos creado una serie de rutinas hospitalarias totalmente falsas, como que hay que mamar cada tres horas cuando desde siempre se ha sabido que hay que alimentar al niño cuando tiene hambre, que han contribuido a destruir la cultura de lactancia.

    -¿Han puesto las cosas más difíciles en lugar de facilitarlas?

    -Claro porque hay mujeres que quieren amamantar pero les ponen tantas zancadillas diciéndoles cosas tan erróneas que al final acaban desistiendo. Y eso tiene que cambiar.

    -¿Uno de los mitos creados es que no se pueden tomar medicamentos si se está dando de lactar?

    -El noventa por ciento de los medicamentos se pueden tomar durante la lactancia y eso es algo que las madres desconocen porque hay tal desprecio hacia la lactancia que se aprovecha la más mínima excusa para quitarla. Se ha llegado a extremos como decirles a las mujeres que si están dando de lactar a sus bebés no pueden hacerse una depilación con láser . Por, ello, para luchar contra esta ignorancia, hemos creado la página http://www.e-lactancia.org donde las mujeres pueden consultar sus dudas.

    -¿Qué recomienda usted para fomentar la lactancia?

    -En el Hospital Marina Alta de Denia donde trabajo hemos conseguido un 85% de lactancia en la maternidad y lo hemos conseguido por no separar al recién nacido de su madre y tratando de interferir lo menos posible. Simplemente le decimos que cuando antes empiece a tomar pecho el crío mucho mejor. Además, promocionamos mucho los grupos de apoyo a la lactancia y al dar de alta a las madres las ponemos en contacto con otras mujeres que saben mucho de dar el pecho, mucho más que los propios médicos.

    -¿Hasta que edad es recomendable dar de lactar?

    -La organización Mundial de la salud recomienda la lactancia exclusiva hasta los seis meses. A partir de entonces se puede combinar la leche materna con los alimentos hasta los dos años o incluso hasta que la madre y el niño quieran.

    -¿Sin embargo las mujeres que trabajan sólo pueden dar de lactar mientras dura la baja por maternidad?

    -Lamentablemente es cierto que no tenemos leyes que favorezcan la cultura de lactancia. Deberían de apoyar más la lactancia materna, con mayor razón en una época de crisis como la que estamos viviendo, porque sería una buena inversión ya que se pierde mucho dinero con la lactancia artificial por las enfermedades que genera y porque hay que pagar esos botes de leche que son caros.

    Valencia, 1951

    Doctor en medicina con la especialidad de Pediatría. En 2004 obtuvo un sobresaliente cum laude por su tesis doctoral sobre «Lactancia materna y hospitalización por infecciones en el primer año de vida» presentada en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública del la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es jefe de Pediatría en el Hospital Marina Alta de Dénia, Alicante. Es miembro del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría y miembro de la Asociación para la Salud Mental Infantil desde la Gestación

    coordinador de la página web http://www.e-lactancia.org.

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    Con el verano y el calor, llegan los reclamos de los familiares, “y este bebe no bebe agua? pues con el calor que hace, deberias darle agua!” A continuación unos datos muy interesantes que nos dan herramientas para saber, estar seguras, y enseñar a los demás que nuestro bebé, no necesita nada más que pecho, mucho pecho.

    Lactancia Materna Exclusiva: la única fuente de agua que necesita un bebé

    Los recién nacidos sanos entran al mundo bien hidratados y permanecen así si se amamantan exclusivamente durante el día y la noche, aún en los climas más cálidos y secos.

    No obstante, la práctica de darles agua a los bebés durante sus primeros seis meses de vida -el período de tiempo recomendado para dar lactancia materna exclusiva- persiste en muchas partes del mundo con consecuencias peligrosas para la nutrición y salud de estos/as niños/as.

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    ¿Por qué se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un bebé?

    Las guías internacionales recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses basado en la evidencia científica de los beneficios que tiene en la supervivencia infantil, crecimiento y desarrollo.

    La leche materna provee toda la energía y los nutrientes que necesita el bebé durante sus primeros seis meses de vida, así como también reduce el índice de mortalidad infantil causado por enfermedades comunes en la infancia, tales como diarrea y neumonía; apresura la recuperación durante una enfermedad y ayuda a espaciar los embarazos.

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    ¿Suplementar con agua a una edad temprana es una práctica común? Y si es así, ¿por qué?

    La práctica de dar agua y otros líquidos tales como té, agua azucarada y jugo a los bebés amamantados durante sus primeros meses de vida, es común en la mayor parte del mundo, como se ilustra en la figura 1.

    Esta práctica a menudo empieza durante el primer mes de vida, y los estudios llevados a cabo en las áreas peri urbanas de Lima (Perú) demostraron que un 83% de los bebés recibían agua y té durante su primer mes. Los estudios realizados en varias comunidades de Gambia, Las Filipinas, Egipto y Guatemala reportaron que más del 60% de los recién nacidos reciben agua azucarada y/o té.

    Las razones que las personas dan para dar agua a los bebés varían en las diferentes culturas. Algunas de las razones más comunes son:

    • Es necesaria para la vida.
    • Quita la sed.
    • Alivia el dolor (causado por cólicos y estreñimiento).
    • Previene y combate los catarros y el estreñimiento.
    • Los tranquiliza un período de 24 horas.

    Las creencias culturales y religiosas también influyen en la introducción temprana del agua. Proverbios que pasan de generación en generación recomiendan que las madres den agua a sus hijos/as.

    El agua puede verse como la fuente de vida – una necesidad espiritual y fisiológica. Algunas culturas incluso consideran el hecho de ofrecer agua a los recién nacidos como una forma de darle la bienvenida al mundo.

    El consejo de los trabajadores de salud también influye sobre el uso del agua en muchas comunidades y hospitales.

    Por ejemplo, un estudio en una ciudad de Ghana encontró que el 93% de las comadronas piensan que se debe dar agua a todos los bebés desde su primer día de vida. En Egipto, muchas enfermeras les recomiendan a las madres que den agua azucarada a los bebés después del parto.

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    ¿Cómo obtienen suficiente agua los bebés amamantados?

    Dependiendo de la temperatura y humedad del medio ambiente, así como del peso y nivel de actividad de los bebés, el requerimiento diario de líquidos para bebés sanos varía entre 80-100 ml/kg durante la primera semana de vida y entre 140 –160 ml/kg para bebés que están entre los tres y seis meses.

    Estas cantidades están disponibles en la leche materna si se da lactancia exclusiva según lo demande el bebé durante el día y la noche por dos razones:

    • La leche materna es 88% agua.
    • La cantidad de agua que consume un bebé al amamantarlo exclusivamente llena sus requerimientos y provee un buen margen de seguridad. A pesar de que un recién nacido recibe poca agua en la primera leche amarillenta que recibe por que es bastante espesa (calostro), los infantes no necesitan agua adicional porque nacen con agua extra en sus cuerpos.

    Este calostro cambia gradualmente a la leche que tiene un mayor contenido de agua, la cual “baja” alrededor del tercer a cuarto día despues del parto. La figura 2 muestra los componentes principales de la leche materna.

    La leche materna tiene una baja concentración de solutos. Una de las funciones principales que tiene el agua en el cuerpo, es la de eliminar, a través de la orina, los solutos que están en exceso.

    Se refiere con solutos a las sustancias disueltas, como por ejemplo el sodio, potasio, nitrógeno y cloruro. Los riñones, aunque inmaduros hasta aproximadamente los tres meses de vida, son capaces de concentrar los excesos de solutos en la orina para mantener el balance químico de un cuerpo sano.

    Debido a que la leche materna tiene una baja concentración de solutos, el bebé no necesita la misma cantidad de agua con relación a su peso, que necesitan los niños mayores y los adultos.

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    ¿Qué pasa con los bebés que viven en climas calientes y secos?

    El contenido de agua en la leche materna es mayor a los requerimientos que tienen los infantes bajo condiciones normales y es adecuada para los bebés que viven en climas calientes y secos.

    Los estudios indican que los bebés que amamantan exclusivamente durante sus primeros seis meses de vida no necesitan de líquidos adicionales ni aún en países con temperaturas extremadamente altas y con bajos niveles de humedad.

    Las concentraciones de solutos en la orina y sangre de bebés amamantados exclusivamente en países con estas condiciones climáticas, se encontraron dentro de los rangos normales, indicando que su ingesta de agua es adecuada.

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    ¿Puede ser dañino darle agua a un bebé menor de seis meses?

    El ofrecer agua a un bebé antes de los seis meses puede ocasionar problemas de salud significativos.

    El suplementar con agua puede incrementar el riesgo de desnutrición. El reemplazar la leche materna con un líquido de poco o ningún valor nutricional puede tener un impacto negativo en el estado nutricional del bebé, así como en su supervivencia, crecimiento y desarrollo.

    El consumo de pequeñas cantidades de agua u otro líquido puede llenar el estómago del infante y esto reduce su apetito por la leche materna, que sí es rica en nutrientes. Estudios han demostrado que el dar agua a los bebés antes de los seis meses, puede reducir el consumo de leche materna hasta un 11%.

    El ofrecer agua con glucosa durante la primer semana de vida se ha asociado con una mayor pérdida de peso y estancias más prolongadas en el hospital.

    El suplementar con agua incrementa el riesgo de enfermedad. El agua y los implementos para ofrecer otros alimentos son vehículos para la introducción de patógenos. Los infantes tienen un mayor riesgo de estar expuestos a los organismos que causan diarrea, especialmente en ambientes con poca higiene y sanidad. En los países menos desarrollados, dos de cada cinco personas carecen de acceso a agua potable.

    La leche materna asegura que el bebé tenga acceso a una fuente adecuada y fácilmente disponible de agua pura.

    Investigaciones realizadas en Las Filipinas confirman los beneficios de la lactancia materna exclusiva, así como los efectos dañinos que causa la introducción temprana de líquidos no nutritivos, y su relación con la incidencia de enfermedades diarreicas. Dependiendo de la edad, un infante es dos a tres veces más susceptible a padecer de diarrea si le dan agua, té o preparaciones herbales además de la leche materna que si lo amamantan exclusivamente.

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    ¿Se le debe dar agua a un bebé que tiene diarrea?

    En el caso de diarrea leve, se recomienda amamantar al bebé con mayor frecuencia.

    Cuando un infante tiene un caso de diarrea moderada a severa, las personas encargadas deben buscar ayuda de un trabajador de salud y continuar amamantando, tal como se recomienda en La Guía para el Manejo Integrado de Enfermedades Infantiles (MIEI).

    Los bebés que presentan síntomas de deshidratación pueden necesitar terapia de rehidratación oral (TRO), la cual solo debe darse siguiendo las sugerencias del trabajador de salud.

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    ¿Cómo pueden los programas referirse a la práctica común de introducir el agua a temprana edad?

    Para referirse a la práctica común de introducir agua a los bebés a una edad temprana, los administradores de los programas deben primero entender las razones culturales que llevan a esta práctica, deben analizar la información existente, hacer pruebas de prácticas mejoradas y desarrollar estrategias de comunicación efectiva dirigidas a un público específico.

    Los trabajadores de salud y los trabajadores voluntarios de la comunidad deben estar informados de que la leche materna llena los requerimientos de agua en los bebés que son exclusivamente amamantados durante sus primeros seis meses de vida.

    Es posible que ellos/as necesiten un entrenamiento en cómo comunicar los mensajes y hacer las negociaciones de cambios de comportamiento.

    En el apartado siguiente se presentan mensajes para dirigirse a las creencias y actitudes locales sobre los requerimientos de agua en los infantes. Estos mensajes son algunos ejemplos que han sido desarrollados en programas de promoción de la lactancia materna.

    El proveer información correcta, adaptar los mensajes para dirigirlos a una población específica sobre sus creencias y preocupaciones, negociar con las madres para lograr que se comprometan a probar un nuevo comportamiento, puede ayudar a establecer la lactancia materna como una nueva norma comunitaria-

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    Cómo comunicar el mensaje: “No dar agua”

    Los siguientes mensajes han sido usados en programas para convencer a madres, sus familias y a los trabajadores de salud, de que los bebés que se alimentan exclusivamente con lactancia materna, no necesitan agua durante sus primeros seis meses de vida.

    Las formas más efectivas de lograr esto depende de la audiencia y las prácticas, creencias, preocupaciones y limitaciones que tienen las personas en cada localidad.

    Hacer que el significado de lactancia materna exclusiva quede claro.

    • Lactancia materna exclusiva significa alimentar al bebé únicamente con leche materna. Esto implica que no se le da agua, líquidos, té, preparaciones con hierbas ni alimentos sólidos durante los primeros seis meses de vida. (Es importante mencionar las bebidas y comidas que comúnmente se ofrecen a los infantes menores de seis meses en esa localidad. Un programa encontró que las mujeres no consideraban que el consejo “no dar agua” se refería al uso de té de hierbas u otros líquidos.)

    Tomar las ideas que generalmente se asocian con el agua y aplicarlas al calostro.

    • El calostro es el alimento que le da la bienvenida a los recién nacidos. Es su primera vacuna; protege al bebé contra enfermedades.
    • El calostro limpia el estómago del recién nacido. El agua azucarada no es necesaria.

    Explicar por qué un bebé amamantado exclusivamente no necesita agua.

    • La leche materna está compuesta en un 88% por agua.
    • Cada vez que una madre amamanta a su bebé, ella le da agua a través de su leche.
    • La leche materna tiene todo lo que el bebé necesita para saciar su sed y satisfacer su hambre. La leche materna es sin lugar a dudas el mejor alimento y bebida que se le puede ofrecer a un infante para que crezca fuerte y sano.

    Resaltar los riesgos de dar agua a los bebés.

    • El dar agua a un bebé puede ser dañino y causarle diarrea y enfermedades. La leche materna es limpia, pura y protege contra enfermedades.
    • El estómago de un bebé es pequeño. Cuando toma agua, queda muy poco espacio para recibir la leche materna que es necesaria para que el bebé crezca fuerte y sano.

    Atar las buenas prácticas de lactancia a la ingestión adecuada de líquido.

    • Cuando una madre piensa que su bebé tiene sed, ella debe amamantar inmediatamente. Esto asegurará que el infante reciba toda el agua que necesita.

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    ¿Cuáles son las necesidades de agua para los niños mayores de seis meses?

    Las guías para el consumo de agua después de los seis meses son menos claras que para el primer semestre de vida de un infante.

    Al cumplir seis meses, se introducen alimentos sólidos para complementar su alimentación. Estos son alimentos que se dan además de la leche materna para llenar los requerimientos nutricionales que tienen los bebés a esta edad.

    Los tipos de alimentos que comen estos bebés afectarán a las necesidades que tengan de agua. En general, los requerimientos de agua que tienen los infantes entre los de 6-11 meses, pueden ser suplidos por la leche materna. Agua adicional puede también recibirse a través de frutas o jugos, verduras o pequeñas cantidades de agua hervida durante las horas de comida.

    Se debe tomar la precaución de que el agua y los otros líquidos no reemplacen la leche materna.

    El agua pude reemplazar o diluir el contenido nutricional de alimentos complementarios que se consideran “densos” en energía. Cereales ralos, sopas, caldos y otros alimentos con alto contenido en agua, generalmente caen debajo de las recomendaciones de niveles de energía que deben tener los alimentos complementarios que se recomienda ofrecer a los bebés como complemento de la leche materna (0.6 kcal/g).

    Al reducir la cantidad de agua agregada a estos alimentos se puede mejorar el estatus nutricional de los/as niños/as de esta edad.

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